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Recuerdos de una Navidad inolvidable (Un bello testimonio)

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“Hay algo de eternidad en la Navidad”, permanece siempre en los corazones de los hombres. Y al crecer te detienes y miras hacia atrás y recuerdas esos bellos momentos que te hicieron amar al pequeño Jesús que nacía para redimir a la humanidad.

Me recuerda la pureza del corazón que tanta falta nos hace. Y me mueve a la confesión sacramental para recuperar la gracia y poder ser templo de Dios VIVO.

Mi papá era hebreo y nos llevaba a misa, compartía con nosotros la Navidad. Se sentaba al lado del Nacimiento y se impresionaba con el misterio de la Fe. Siendo hebreo, estos gestos maravillosos, seguro hicieron que el buen Dios le mirara con gozo y le diera la gracia inmensa de su salvación, al final de sus días.

“Dios ha venido y nos trae la salvación”.

Tal vez en esta Navidad, en medio de tantas celebraciones y regalos, no encuentres el sentido maravilloso, su significado hondo, profundo, la verdadera Navidad. Pero no te inquietes, estás a tiempo. Hay tanto que puedes hacer por Jesús en esta Navidad, disfrutándola, viviendola a plenitud.

Hay tantas personas necesitadas de ti, que esperan tus gestos de nobleza y amor.

¿Qué hacer primero? Perdonar. Ya es hora que perdones a aquellos que tanto daño te han hecho y aún te hacen, aquellos que odias y a los que buscas dañar. Tu perdón será el mejor regalo que reciba el pequeño Jesús en esta navidad. Le ilusiona tanto que perdones y recuperes la paz interior, la alegría, para que vivas a plenitud tu vida y comprendas el sentido extraordinario de la Navidad.

¿Y después? Pide perdón a todos los que con causa o sin ella hayas ofendido. Pide perdón a los que sienten que les hiciste algún mal. Porque nada engrandece tanto al hombre como reconocer sus errores y pedir perdón.

¿Y luego? AMA. Dios es amor y al amar estarás hablando su lenguaje.

Sal a las calles y lleva ese amor profundo, que Dios ha sembrado en ti para que lo compartas. Ese es el sentido de la navidad, vivir a ejemplo de Jesús, con la pureza en el alma y la bondad en cada palabra y gesto.

Te comparto un video que grabé hace algunos años, pero que aún expresa lo que siento en cada Navidad y por qué me emociono tanto cuando hablo de la navidad, la esperanza, la fe.

A todos los que han leído mis reflexiones en Aleteia y mis libros, en este año que termina les envío un abrazo fraternal junto a mis pobres oraciones. Por favor reza por mí.

¡Feliz Navidad!!

¡Hermano, hermana, Dios te bendiga!

 

 

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