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Queridos sacerdotes, hablen de Jesús en el sagrario (Un testimonio bellísimo)

Eucharistic adoration
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Cada año inicio con el sagrario, visitando a Jesús en el sagrario. Me ha tocado descubrir uno cercano, en el arzobispado. A veces me doy una vuelta y saludo a Jesús.  Me encanta porque está en una pequeña capilla silenciosa, que invita a la oración y contemplación.

Como sabes, salgo a hacer mandados con Vida mi esposa y siempre pasamos a verlo en algún sagrario cercano. En ocasiones, en más de uno. Me entristece profundamente un sagrario abandonado, en el que pocos lo visitan, o lo dejan solo. Hay parroquias enormes en los que Jesús se encuentra solo en el sagrario.

Me ocurre que estoy conduciendo y siento ese llamado a visitarlo. Reconozco que no siempre respondo a la primera. Doy vueltas antes de decidirme, porque ando enredado, buscando esto y aquello. Qué tonto soy. Olvido lo fundamental, lo verdaderamente importante. Es un prisionero de amor, que está allí por nosotros, para brindarnos gracias abundantes y llenarnos con su Amor y bondad.

Cuando entro al oratorio, me arrodillo y descubro sorprendido por qué me llamaba con tanta insistencia. Estaba solo.  Le pido perdón y me quedo con Él hasta que alguien más llega y queda acompañado.

Hoy recordé el pedido de la Sra. Rosario Arauz, la dulce abuelita que hace unos años me pidió escribir mi libro más buscado: “El Sagrario”. Le hice una entrevista en su ciudad natal, Penonomé, y me sorprendió con estas palabras: “Con todo el respeto que a todos los sacerdotes del mundo les tengo, yo les quisiera humildemente pedir, que hablen en sus homilías de la presencia de Jesús, en el santísimo sacramento”.

Te comparto la entrevista que tanto me piden.

 

Muchos creyentes no visitan a Jesús en el sagrario o pasan de largo sin persignarse y rendirle un momento de adoración, porque no saben que Él está allí, vivo. Y lo dejan solo.

Al iniciar este año quiero unir mi voz a la de la Sra. Rosario y tantos católicos y con mucho cariño y respeto, pedir a nuestros sacerdotes: “Háblennos en sus homilías  de la presencia viva y real de Jesús en los sagrarios del mundo”.

Siempre me han impresionado esta vivencia de san Manuel González el “obispo de los sagrarios abandonados”, cuando exhortaba a no dejarlo nunca solo, a tener caridad con Jesús.

Él mismo contaba este doloroso momento vivido en una parroquia: “…fuime derecho al Sagrario. Ahí mi fe veía a un Jesús tan callado, tan paciente, que me miraba, que me decía mucho y me pedía más, una mirada en la que se reflejaba todo lo triste del Evangelio: lo triste de no tener posada, de la traición, de la negación, del abandono de todos”.

Amable lector: No lo dejes solo. Jesús te necesita. Ve al sagrario. ¿Puedo pedirte un favor? Cuando vayas dile: “Claudio te manda saludos”.

 

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Queremos sugerirte un libro “imprescindible”, que te ayudará en tus visitas al Santísimo. El libro del que todos hablan.

“EL SAGRARIO” es un clásico de espiritualidad que ENCIENDE los CORAZONES en amor a Jesús Sacramentado. Escrito por nuestro autor Claudio de Castro  

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