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Por favor, no abandones nunca la oración.

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Estos tiempos tan difíciles que estamos viviendo nos llevan al cansancio, nos agotamos, sentimos que todo pierde sentido y nos desorientamos. De pronto surge una luz en nuestras vidas que nos ilumina, la mantenemos viva con la oración.

De alguna forma todos estamos ligados y dependemos los unos de los otros.

He notado los grandes beneficios de la oración en medio de esta Pandemia.

Me impresionó un compañero del colegio que nos envió una foto suya hospitalizado por el virus con esta frase: “Recen por mí”.  A los días estaba en casa haciendo la cuarentena. Y ya hoy se encuentra curado. Le telefoneé para saludarlo y animarlo. “Las oraciones de tantas personas, me sacaron adelante Claudio. Sin sus oraciones no sé qué habría sido de mí”.

Conozco los frutos de la oración de intercesión, una de las más hermosas oraciones de nuestra iglesia. Es un acto de misericordia rezar por los demás. Las Escrituras tienen muchas referencias sobre la oración. “…al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados.” (Mt 6, 7)

Me encontraba en una situación muy difícil y le pedí a mis conocidos y a sacerdotes amigos, que rezaran por mí. Los efectos de aquellas oraciones fueron casi inmediatos. Aprendí que Dios siempre escucha la oración que brota de un corazón sincero y que debemos perseverar en la oración.

(Colosenses 4, 2)  «Sean constantes en la oración; quédense velando para dar gracias;»

Quiero pedirte un favor, no importa cuál sea tu situación en este momento, no importa lo que estás viviendo, no importa que te sientas arrinconado, no importa que no veas una salida, por favor, NO ABANDONES NUNCA LA ORACIÓN.

«Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.» (Mateo 6, 6)

Haz una prueba, ten esta experiencia si nunca la has tenido. Es un efecto maravilloso en tu vida.

Te lo digo y te lo repito, sin la oración estamos perdidos.

Esta noche reza por aquellos necesitados de tus oraciones, son tantos.

¡Dios te bendiga!

 

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