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¡Peligro! El diablo está muy activo.

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Hoy en Misa reflexioné en este pedido de la Santísima Virgen María en Fátima:  “Que no se ofenda más a Dios Nuestro Señor, que ya es muy ofendido”. Un pensamiento me llevó al siguiente y de pronto me di cuenta que estamos en desventaja ante el maligno.

No nos cuidamos. Con mucha facilidad abandonamos la oración, los sacramentos y nos dejamos arrastrar por las tentaciones y lo temporal de este mundo.

¿Te has dado cuenta lo activo que está el maligno?

El diablo no posee nuestras limitaciones. Tiene a su disposición tiempo de sobra para estudiarnos y astucia para conocer nuestras debilidades… ¿Una de las más grandes? El orgullo.

Me ha tocado enfrentar el orgullo cuando conduzco el auto y otro conductor se me echa encima o en la caja de un supermercado o un almacén donde los que están para cobrar nos tratan con descortesía. Salta ese orgullo latente y nos dice: “No mereces que te trate de esta forma, ponlos en su lugar.” Y sin que te des cuenta empieza a germinar en tu interior como un coraje y haces lo que no debes.

Suelo pensar que el “orgullo, la soberbia, es un mal consejero”.

Cuando alguien me pregunta qué hacer, siempre respondo: “Ofrécelo todo a Dios”.

La Biblia nos habla de este problema y nos enseña lo que agrada a Dios.

«Y la Escritura añade: Dios resiste a los orgullosos, pero hace favores a los humildes.” (Santiago 4, 6)

También te enseña que el maligno no es invencible a pesar de tener tanto poder. ¿Su debilidad? Justamente el orgullo. ¿Cómo vencerlo? Con la humildad y la oración.

He leído varias versiones de un monje al que se le apareció el diablo para tentarlo, disfrazado de un arcángel. El monje le respondió: “Creo que te equivocaste, a este pobre pecador jamás se le aparecería un ángel”. Y el diablo molesto y vencido por su humildad, se retiró.

“Sométanse, pues, a Dios; resistan al diablo y huirá de ustedes; (Santiago 4, 7)

¿Cómo saber de qué lado estás? Es muy simple. Anota las cualidades de Dios y las debilidades del maligno. Y pregúntate, «qué estás cultivando en tu interior».

Dios es amor. El otro es puro odio.

Dios es bueno, el otro es malo, malísimo, cruel.

Dios es la verdad, el otro maestro y padre de la mentira.

A Dios le agradan los humildes, el otro siembra y patrocina el orgullo, la soberbia.

No te dejes, no lo dejes…

Escucha este buen consejo que nos brinda el Padre Teófilo Rodríguez.

Nunca lo olvides, la tentación no es un pecado, caer en ella, sí. Lucha, persevera en la oración.  Tú puedes vencer esa tentación.  Rompe el ciclo que te hace caer en ese pecado. Eres muy valioso(a) para Dios.

No tengas miedo, acércate a Dios y Él guardará tus pasos.

“… acérquense a Dios y él se acercará a ustedes.» (Santiago 4, 8)

No caigas en esa tentación con la que llevas días luchando. No vale la pena.

Acércate a nuestra santísima Madre, la Virgen María y pide que te guarde bajo su manto protector. Ella es madre de la Humanidad y te cuidará.

¡Ánimo!

……………

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