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«Odiaba a esa persona, hasta que fui a ver a Jesús en el sagrario» (Un testimonio impresionante)

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Dios ha transformado mi vida de una forma que no sabría explicarte. Le ha dado sentido a todo. Me siento y me sé hijo suyo. Me ha enseñado a confiar en Él y sus promesas. Y tengo como una urgente necesidad de escribir sobre ello y compartirlo contigo.

En cierta ocasión tenía una mesita con mis libros en el pasillo externo del Santuario Nacional del Corazón de María. El oratorio con el Santísimo queda a un costado. Una señora salía apresurada de allí. La noté acongojada, triste y me nació obsequiarle un libro. Tomé el primero que tuve a mano, fui detrás de ella y la llamé.

“Disculpe, ¿me permite obsequiarle uno de mis libros?”

La mujer me miró sorprendida por este gesto. Limpió las lágrimas de sus ojos con una mano. Me dijo en voz baja: “gracias”. Tomó el libro y continuó su camino apresurada.

Olvidé este episodio y pasó el tiempo. Meses después me encontraba en un Encuentro Católico y se me acerca una mujer. Con una gran sonrisa me pregunta:

“¿Usted es Claudio de Castro?”

Asentí con la cabeza.

“No me va a recordar”, prosiguió la señora. “Hace algunos meses me encontraba en el Santuario Nacional del Corazón de María. Estaba en la capillita acompañando a Jesús Sacramentado, en el sagrario. Pasaba una situación muy difícil. Le pedí a Jesús que me enseñara a perdonar. Tenía un dolor muy grande y no podía perdonar a una persona. Salí apresurada de la capilla y en el pasillo de la iglesia usted me detuvo para obsequiarme uno de sus libros”.

“Algo recuerdo”, le dije.

“Pues bien, ese libro se titulaba “El Camino del Perdón”. Quiero que sepa que lo leí. Lloré desde la primera palabra. Y al finalizar pude perdonar. Sí, he perdonado y ahora vivo con una paz inimaginable. Mis hijas también lo leyeron y pudieron perdonar. Quería agradecerle”.

Siempre, en estos casos, le pido a la persona que agradezca a quien tiene el mérito de su transformación y no soy yo, es el buen Jesús en el sagrario.

“Vaya a ver a Jesús en el sagrario. Y agradézcale a Él”, le respondí. “Yo sólo escribo. Lo verdaderamente importante lo hace Jesús, pues la ama mucho”.

Me dejó impresionado por el inmenso amor que nos tiene el buen Jesús. Nunca deja de sorprenderme con sus actos de amor.

Y tú, amable lector, cuando vayas a verlo en el sagrario, ¿puedo pedirte un favor? Dile que “Claudio le manda saludos”. Ya sabes cuánto me agrada sorprenderlo.

¡Dios te bendiga!

………

¿Conoces los maravillosos  libros  de nuestro autor Claudio de Castro? Queremos  recomendarte que los leas. Son un abrazo para el alma, consuelo en los días difíciles, una bocanada de aire fresco. Haz «CLIC» aquí y podrás darles una mirada.

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