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Nunca iba al Sagrario, hasta que… (Un testimonio bellísimo)

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Desde que empecé a escribir sobre el sagrario recibo cientos de correos en los que me comparten experiencias bellísimas. Personas que ven colmados sus anhelos. Experimentan la dulce presencia de Dios. Veo también cuando los que leen estos blogs dejan sus inquietudes y escriben sus vivencias con Jesús en el sagrario. Es maravilloso.

Hoy ocurrió algo diferente.

Mi esposa Vida se encontraba en la cocina preparando el almuerzo. Yo escribía, como de costumbre y hacía anotaciones en mi diario. En eso timbró el teléfono. Está en la cocina y Vida respondió. La escucho hablando con una persona y de pronto me parece que hablan de Dios. Se me acerca Vida con el teléfono en la mano y me indica:

“Es para ti”.

Respondí y del otro lado del auricular una señora, después de presentarse, me dice:

“Yo no iba al sagrario, hasta que descubrí quién habita en él.

Vivía llena de inquietudes y temores. Empecé a leer sus libros y encontré en ellos dos cosas: Una compañía, porque me acompañan en los momentos más difíciles de mi vida, y un llamado para ir al sagrario y acompañar a Jesús, estar con Él, conversar de nuestras vidas, decirle lo que nos ocurre…

Como le dije al principio de nuestra conversación, yo no iba al sagrario. Ahora no sólo voy, anhelo llegar pronto, estar allí, en la presencia de Jesús. Estando con Él he recordado las palabras de Simón Pedro a Jesús:

«Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

He hallado en Jesús presente en el sagrario la compañía que necesitaba, la fuente de agua viva que sacia nuestros más profundos anhelos...”

Escuchaba sus palabras impresionado. Y pensaba en Jesús.

“Eres increíble”, le decía, “te la sabes entera…” y sonreía y jocosamente le dije: “Contigo no se puede”.

Le agradecí a la señora su amable llamada y sus nobles palabras. Terminé invitándola, como siempre hago, a saludar al buen Jesús de mi parte.

“Cuando vaya al sagrario, por favor dígale a Jesús: Claudio te manda saludos”.

Acabo de colgar. Fue una de esos telefonemas que te sorprenden y deseas compartir porque son palabras edificantes que te mueven al amor,  la búsqueda de Dios.

Son una invitación para ir al sagrario y estar con Jesús.

Y tú cuando vayas, no te canses de decirle a Jesús que le quieres y agradecerle su Amor, un amor infinito, tierno, maravilloso.
Te dejo con esta bella canción.

Dios te bendiga.

…………………..

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