Aleteia

“No nos olviden. Ayúdennos con sus oraciones”. Siguen clamando las Almas Benditas del Purgatorio

Comparte
Cada año me preparo con tiempo para el Jueves Santo.  Es la noche en que acompañaré a nuestro buen Jesús. Llevo mi Biblia, un libro de oraciones y algún libro de crecimiento espiritual con “La Imitación de Cristo” de Tomás de Kempis.

Esa noche tan especial me encuentro con peregrinos y creyentes de diferentes parroquias. Salen en familia a recorrer 7 iglesias, una hermosa tradición creada por san Felipe Neri.  En cada una se hace una reflexión para acompañar a Jesús en su recorrido después de ser apresado.

Me gusta mucho visitar un par de iglesias para estar con Jesús y luego elijo una para quedarme allí hasta tarde.  Es una noche que espero.

Este año lo haré virtual, mirándolo desde mi ordenador. He pensado mucho en esto, vivimos tiempos de prueba en que le adoraremos en espíritu y verdad.

«Pero llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.»
(Juan 4, 23)

Mi esposa Vida, que sabe leer mis pensamientos me ha dicho: “Que cada respiración sea un acompañamiento a Jesús”.

Me ocurrió hace como 7 años. Aquél jueves santo me encontraba en devota oración, arrodillado frente al Santísimo Sacramento.  Lo miraba en silencio y Él me miraba. De mi corazón brotaba el agradecimiento por tanto amor. Nos había redimido en la cruz con un sufrimiento atroz. Quería estar con Él.

De pronto vino a mi mente esta frase: “Almas del Purgatorio”. Solo eso. Y comprendí.

Pasé el resto de la noche rezando por ellas, ofreciéndole a Dios mis pobres sacrificios por esas Almas hermanas que tanto necesitan de nuestras oraciones para poder verse libres de su tormento y entrar al Paraíso. Desde entonces rezo por ellas y las tengo en gran estima.

Pero, ¿existe el Purgatorio? El Catecismo de nuestra Santa Madre Iglesia nos dice: “Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo. La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados.” (1030 – 1031)

Hay místicas de nuestra Iglesia han visto a las almas del purgatorio y nos dicen: “Están tristes y sufren”.

¿Sabías que hay una Patrona de las Almas Benditas del Purgatorio?

También hay un Museo de las Almas del Purgatorio en Roma, cerca del Vaticano con huellas carbonizadas dejadas por las almas en pena, que piden nuestras oraciones.

Por favor, amable lector, esta noche acuérdate de ellas en tus oraciones. Las Almas del Purgatorio son muy agradecidas y necesitan de nosotros en este momento.

¡Dios te bendiga!

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.