Aleteia

No están solos (a los sacerdotes y el pueblo de Nicaragua)

Twitter @silviojbaez
Comparte
Llevo días pensando en escribirles. El mundo ve la heroicidad evangélica de los sacerdotes en Nicaragua. Es sorprendente su fe, la certeza de un bien mayor, de hacer lo correcto.

Tengo un compañero de escuela, es nicaragüense y suele decir emocionado: «Nicaragua es el país más hermoso y noble del planeta».

Parece que la oscuridad se cierne sobre Nicaragua. La noche más oscura siempre precede al día más luminoso. Les decimos: «Vendrá la luz». 

Hace poco leí el mensaje de un no creyente sobre los sacerdotes en Nicaragua. «No soy católico, pero admiro y respeto a sus sacerdotes».

Es insólito que el mundo deba orar de esta forma:

«Señor, protege a Nicaragua de sus Gobernantes».

Hemos visto impactados, las muertes terribles de personas inocentes. Vemos a los sacerdotes salir en procesión con el Santísimo Sacramento implorando por la paz y las vidas de los nicaragüenses. Los vemos llorar cuando son entrevistados, por el dolor profundo y la impotencia que les causa esta tragedia.

Vemos también un mundo que mira lo mismo y reacciona haciendo comunicados tibios, como por acallar sus conciencias. Para ellos, Nicaragua es un país vecino. Para los creyentes del mundo, es un país hermano, donde viven hermanos, donde somos hermanos.

Nicaragua es un país maravilloso que sufre la violencia y el terror a mano de sus Gobernantes y que sólo anhela y merece vivir en paz.

Queremos decirles a los sacerdotes y al pueblo de Nicaragua:

«¡Ánimo! No están solos».

Nuestras oraciones les acompañan cada día, a cada momento.

Perseveren. La verdad siempre se abre camino. Recen juntos. Y confíen en Dios.

La oración tiene el poder de cambiarlo todo. Prueben y verán. Es como decía san Félix:

 «Amigos, el corazón en el cielo y en la mano, el santo Rosario».

La oración del creyente, una oración profunda, íntima, que brota del corazón, siempre llega a Dios. Él la escucha, nunca es indiferente. Por tanto, estamos seguros de que el justo clamor de los nicaragüenses será escuchado y retornará la paz.

¡Dios les bendiga!

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.