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“Mi hijo no llegó a ver la luz de este mundo, pero vio la Luz Eterna”. Una historia impactante sobre la fe y la certeza del cielo.

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 «Mi hijo no llegó a nacer, pero sí lo conocí. De hecho, fui lista para bautizarlo, y lo pude hacer ahí mismo en el quirófano. Mi único momento con él en mis brazos fue sencillamente mágico, indescriptiblemente hermoso. Aproveché cada segundo para besar y acariciar todo su cuerpito tan perfecto, verlo con mis propios ojos y abrazarlo. Es una sensación que nunca olvidaré».

Como sabes, además de escribir estos blogs y publicar mis libros de auto ayuda y espiritualidad, edito los libros de autores que han soñado con ver sus obras publicadas y no han podido.  Encontré una fórmula para publicar un libro en sólo  7 días y la comparto con escritores de América latina y Panamá.

Esta semana acabo de dejar disponible a la venta en Amazon un libro impreso que me ha impresionado como pocos. Lo escribió Mariangélica Lasso, una madre que perdió a su bebé y recibió una gracia muy particular y sorprendente: “la certeza del cielo”.

A medida que lo leía me daba cuenta que este libro era diferente a todo lo que antes había leído. Tenía “algo” que lo hacía muy especial.

“Este libro merece que lo reseñe en mi blog. Debo compartirlo con los lectores de Aleteia”, pensé. “Cuánto bien puede hacer a una madre que ha perdido a su hijo a a una persona que pasa por un duelo”.

Cuando el dolor de una madre se convierte en esperanza y la certeza del cielo… surgen libros extraordinarios como: «Marco Aurelio. Historia de una madre y su bebé en el cielo».

Estas son las palabras de Mariangélica:

«No me considero una experta en temas de duelo, ni de fe, sólo transcribí en palabras los sucesos que Dios me hizo vivir. Quisiera hablarte del ¿Para qué estamos en este mundo / Para qué estoy yo aquí?

Primero. No te creaste a ti mismo. Si yo te entregara un invento que nunca has visto, no sabrías para que sirve ni tampoco tu ingenio te podría decir. Solo el inventor o el manual de instrucciones podrían revelarte el propósito de dicho invento.

Fuiste creado por Dios y para Dios y sin esto tu vida no tendría ningún sentido.

De repente tus padres no te hayan planeado, pero Dios SI.

Segundo. Naciste por Su Voluntad y para Su Propósito.

Este libro no se trata de mí, “todo comenzó en Él y para los propósitos de Él” como dice en Colosenses 1:16.

Este mundo no es nuestro hogar, en la tierra viviremos 100 años como máximo, o algunos un poquitito más, pero en la eternidad para siempre.

Para evitar que nos aferremos demasiado en esta tierra, Dios permite que experimentemos algún grado de incomodidad y tristeza en nuestras vidas, o sea, anhelos que nunca serán satisfechos de este lado de la eternidad.

Tendrás momentos muy felices aquí, pero nada comparado con lo que Dios tiene planeado para ti.

En mi caso, me enamoré de Jesús y de María.

Yo hace años en la misa de las 7 a.m. decía: “Señor, ayúdame, quiero enamorarme de ti”. Y ahora estoy como la carita de WhatsApp esa que sale con los corazones en los ojos».

 

Hay historias que cambian vidas y ésta es una de esas, que merecen ser leídas y compartidas.

 

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¿Te gustaría adquirir este libro impreso?  «Marco Aurelio. Historia de una madre y su bebé en el cielo», es bellísimo. Sólo tienes que escribir el nombre de la autora –  Mariangélica Lasso  –  en el buscador de Amazon de tu país. Está disponible impreso en español e inglés. Un libro para leer y compartir.

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