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La Paz y la felicidad que siento cuando visito a Jesús en el sagrario, a pesar del Cáncer, son indescriptibles. (un testimonio bellísimo)

WOMAN PRAYING
By wavebreakmedia | Shutterstock
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Desde que escribo estas reflexiones en Aleteia he tenido la alegría de recibir muchos correos en los que ustedes me cuentan sobre sus visitas a Jesús en los sagrarios. Siempre me sorprenden.  Hace unos días recibí este testimonio impresionante. Y lo comparto con la esperanza que a algún lector le sirva de consuelo y le recuerde:

“Dios te ama. No estás solo(a)”

Gracias Claudio por tus publicaciones. Cada vez que voy al Santísimo le doy tus saludos. Mi nombre, Vanessa Barrera Roberti. Te invito a leer mi experiencia de amor y Fe. Quiero dar testimonio de la Gloria del Señor. ¡Dios te bendiga!

Vivo AGRADECIDA por todas las BENDICIONES recibidas, a pesar de haber sido diagnosticada con Cáncer, y les digo, a mis 34 años es un golpe duro que te puede robar hasta el último suspiro.

Valió la pena avanzar, aprender a ver la vida de un modo diferente, el crecimiento espiritual y personal ha sido enorme. Nadie sale igual después de la tormenta y después de esta dolorosa experiencia no se puede jamás ser el mismo.

¿QUÉ APRENDÍ?

  1. Sin aviso alguno, la vida se encargó de “sentarme” y de “explicarme” cómo era todo, de lo que todo esto se trata. La vida me mandó un recordatorio.
  2. Todos algún día tomaremos “ese vuelo a casa», así que disfrutemos de esta gran fiesta llamada “vida” porque es muy corta, porque es temporal y estamos aquí para aprender y prepararnos para lo eterno. La vida no es cuadriculada o va en línea perfecta, tiene infinitos caminos y todos hay que bendecirlos.
  3. Aprendí que ser feliz es una decisión y yo decidí ser feliz todos los días mi vida. Encontré mi felicidad en el agradecimiento, en la humildad y la apreciación de las cosas pequeñas. No dar por sentado nada, porque en la vida no estás exento de nada.
  4. Aprendí  que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. No puedes evitar que las cosas te duelan, pero tú verás cuánto tiempo te quedas sufriendo.
  5. Aprendí que para GANAR hay que ACEPTAR, así que simplemente ME TOCÓ y si la vida nos da limones entonces aprendamos hacer limonadas.
  6. Aprendí que puedes SER FELIZ en la tormenta y DIOS es la CALMA en medio de esa tormenta, así que aprende a bailar bajo la lluvia.
  7. Aprendí que la vanidad pasó a un segundo plano y tuve que poner en pausa todo lo que alguna vez consideré en la vida importante. Sobrevivir es mi prioridad. Y así de crudo, perder tus senos, tus pestañas, tus cejas, tu larga cabellera, tus uñas, aumentar de peso debido a esteroides, ya no es importante, todo eso es nada, es simplemente el precio que debes pagar para recuperar tu salud.
  8. El Cáncer es un maestro de paciencia y aunque no lo creas, puedes llegar a verlo como una bendición. Bendita la crisis que te hizo crecer y acercarte más a Dios.
  9. Aprendí a ver a DIOS en todos lados y en cada uno de ustedes. Nunca me ha abandonado. Me ama, nos ama y de eso estoy segura. Cada mensaje, cada llamada, cada abrazo de una enfermera, la compasión de mis doctores, la vecina que cuida de mis hijos con amor para yo ir al hospital, el amor de mi familia, el apoyo de mi esposo, el amor de mis hijos, ahí veo a DIOS y su infinita Misericordia. Mucha gente ora por mí, estoy agradecida por tanto amor.
  10. Aprendí que todas las personas merecen ser saludadas con una sonrisa, tú no conoces la batalla que están librando.
  11. Si debo decidir entre tener la razón y ser amable, decido SIEMPRE SER AMABLE. Conserva y protege tu PAZ.
  12. Aprendí que ser Valiente no es la ausencia de miedo, valiente es la persona que, aún sintiendo miedo, toma las decisiones correctas. La QUIMIOTERAPIA fue horrible, pero valió la pena por cada amanecer que vivo ahora en REMISIÓN al lado de mis hijos, de mi esposo y de los que amo.
  13. Aprendí a fortalecer mi relación con JESÚS, el amigo que nunca falla, esperar en ÉL, ser obediente y CONFIAR en ÉL. No quebrantar tu Fe, ni en la falta de salud, ni en la carencia, ni en medio de tu tormenta.
  14. Visitar a JESÚS en el Sagrario, aunque sea 5 minutos diarios, cambiará tu vida. No busques milagros, el verdadero milagro está allí, en la hostia consagrada, Jesús vivo. Yo empecé a adorar el Santísimo diariamente desde hace 3 años y mi vida cambió para siempre. He visto bendiciones y gracias en mi vida. He visto bendiciones y gracias en la de otros. La Paz y la felicidad que siento, a pesar de cualquier dificultad, a pesar del Cáncer, son indescriptibles.
  15. Aprendí que, si mi felicidad depende de DIOS, entonces siempre seré feliz.
  16. Definitivamente, ¡LA ACTITUD lo es todo en la vida!
  17. Aprendí que Dios nos creó como individuos y no estadísticas (palabras de un sobreviviente de Cáncer a quien solo le daban 2% de probabilidad de salvarse y lo logró), porque para DIOS no hay nada imposible.

MIS RECOMENDACIONES A TODOS:

Digan “te amo”, abracen, bailen, rían mucho, escuchen música a todo volumen, perdonen (porque perdonar no significa establecer otra vez relación con esa persona), viajen ligero, come ese pedazo de chocolate y bebe esa copa de vino, supera tus miedos, cumple ese sueño, haz ese viaje.

Amen a Dios con todas sus fuerzas y su corazón.

¡Simplemente vivan y dejen vivir porque la vida es bella!

Los amo y abrazo en Oración.

Vanessa

PD: La Fe me sostuvo y su AMOR me sanó. Antes de ir al hospital, para mi última Quimioterapia, tenía que hacer una parada: Visitar al Santísimo para dar gracias. ¡Me llevé una sorpresa! ¡Una diosidencia! Allí estaba expuesto, esperándome. Y siento que Jesús me dice: “Vanessa te amo, he estado contigo, estoy contigo y siempre lo estaré”.

Hoy estoy libre de Cáncer.

Honor y Gloria sólo a ÉL.

¡Todo lo puedo en Cristo quien me fortalece!

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Aquí termina su testimonio. He quedado impresionado. ¡Nadie le gana a Jesús en generosidad!

Por favor comparte este testimonio esperanzador. Nunca sabremos dónde llegará, a quién podrá ayudar en un momento de dificultad.

¡Dios te bendiga!

 

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