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La Navidad que nos cambia para siempre (Un bello testimonio)

ADVENT,WREATH
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Me gusta pensar que hay algo de eternidad en la Navidad. Va más allá de los juguetes, los presentes, una cena, el ajetreo de los días de adviento. Hay más, mucho más. Están san José, la Virgen María, el pequeño Jesús, tan indefenso, a pesar de ser el hijo de Dios.

Su humildad nos marca. Qué lejos estamos de la santidad.

La inocencia del pequeño Jesús en el pesebre nos obliga a repensar nuestras vidas, los pecados que cometemos, lo alejados que a veces estamos de Dios.

Su amor nos impulsa a amar. No hay otro camino. Amar sencillamente, a todos, a los que nos aman, los que nos hacen daño.

Hay más, todavía… gratitud. Cómo no sentir gratitud por este gesto tan grande amor a la humanidad. Cuando pasan los años te das cuenta que todo lo que tienes es un don de Dios, que te da porque quiere. Le complace consentirte.

Hace unos días me encontré con un amigo al que no veía por años. Fue una alegría verlo.  Hablamos por horas. Me contó sus problemas. La vida no era sencilla para él.  Sin embargo, le pedí enfocarse en las buenas cosas. El hecho de estar aquí, vivo, con sueños y un futuro por conquistar. Reconoció que era cierto. Dios le daba nuevas oportunidades, A pesar de lo que él hacía y de sus errores, Dios siempre estuvo a su lado.

Al final la vida termina siendo maravillosa.

No puedo evitar hablar de Dios cuando me hacen la pregunta obligatoria:

―Y tú, ¿qué haces? ¿a qué te dedicas?

Cuando les digo que escribo, no me lo pueden creer.

― Sí… muy bien… pero, ¿a qué te dedicas Claudio?

Puedo responder de muchas maneras, prefiero esta:

―Busco a Dios.

 La Navidad para mí es la época de encuentro. Es cuando puedo verlo con más tranquilidad, esperándome. Y comprendo entonces tanto amor. Algo que se nos hace difícil a menudo.

Veo la tristeza de muchos en estos días. Si supieran que el Amor los espera para amarlos y darles el esperado abrazo, gracias abundantes, la paz sobrenatural que tanto anhelan.

Parece mentira que nos amen tanto. ¿Quién puede comprender al que solo sabe amar? Hay una forma: amando.

En estos días de Adviento, todo se nos facilita. Basta ir al pesebre y allí lo encontrarás. Un niño inocente, en los brazos de la Virgen María.

 

………………………

 

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