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La abuelita del sagrario (Un testimonio maravilloso)

Catherine Leblanc | GoDong
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Ocurrió ayer por la tarde, cuando mi hija regresó del trabajo. «Papá, te dejaron un mensaje», me dijo. «Es una sorpresa.»

Era un audio que me enviaron por wasap. Lo escuché y quedé gratamente sorprendido. Tenía casi un año que no escuchaba su voz. Ella había leído una entrevista que me hicieron y publicaron en España. En la entrevista hablaba emocionado del Sagrario y la presencia VIVA de Jesús en los sagrarios del mundo, pedía que fueran a verlo, hacerle compañía, decirle una y otra vez: «Te quiero Jesús».

Mencioné en este escrito a san Manuel González, el obispo de los sagrarios abandonados quien pedía de limosna, no dinero ni monedas, ni comida, sino que le hicieran compañía a Jesús abandonado en los sagrarios.

Su último deseo estremece el alma.

“Pido ser enterrado junto a un Sagrario,
para que mis huesos, después de muerto,
como mi lengua y mi pluma en vida,
estén siempre diciendo a los que pasen:
¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está!
¡No lo dejéis abandonado!…”.

Me encantó el mensaje, era de la dulce abuelita, enamorada de Jesús en el sagrario y que una tarde me telefoneó para decirme:

“Usted es un escritor católico. Y va a escribir un libro sobre la presencia real de Jesús Sacramentado en los sagrarios del mundo y lo va a titular: “El Sagrario”.

Fue tanta su insistencia que terminé escribiendo y publicando el libro, curiosamente uno de mis libros más vendidos.

Copié para ti algunas de las palabras que me envió la señora Rosario Araúz de Carrizo en su grabación:

El Sagrario es el remedio para todos los males de la humanidad, hay que comprenderlo, saberlo, pero hay muchas personas que todavía no se atreven abrirle el corazón a Jesús en el Sagrario. Por experiencia propia sé que Él nos espera para concedernos todo lo que pidamos, cómo lo ha dicho en varias ocasiones. Hay que acudir a Jesús en el sagrario, con Él obtendremos gracias que nunca imaginamos y nuestra vidas cambiarán para siempre”.

Hace algunos años viajé en auto a Penonomé, un pueblo a 143 kilómetros de Panamá, donde ella vivía. Le llevé algunos ejemplares del libro recién publicado y aproveché para hacerle esta maravillosa entrevista que lleva más de 200,000 visitas. Me han pedido mucho que la comparta de nuevo.

Ojalá al escuchar a esta dulce abuelita, enamorada de Jesús en el sagrario, se transformen muchos corazones y vuelvan la mirada a Dios.

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