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«Jesús desde el sagrario sanó mis heridas» (Un testimonio bellísimo)

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Cuando era niño mi mayor ilusión era visitar a Jesús en el sagrario. Me habían contado que estaba allí, en silencio, escondido, esperando. Me daba tristeza imaginarlo solo, sin tener con quien conversar, sin compañía a pesar que sólo buscaba amarnos.

El Amor busca ser amado.

Y yo corría a verlo, sabiendo que era mi mejor amigo.

De grande creció en mí la certeza de su presencia amorosa. No porque me lo decían o leí en algún libro, sino porque empecé a tener experiencias impresionantes y me decía: “¿Esto que me pasó será casualidad?” Después de la veinteava vez dejé de preguntarme, sencillamente le decía: “Aquí estoy buen Jesús. Te quiero”. Y sentía que Él, en su infinito amor, desde aquél sagrario me respondía: “Aquí estoy Claudio, te quiero”.  No necesitaba más que eso.

Mis dudas se disiparon dejando paso a la certeza.

Así se inició nuestro dialogo y las aventuras que he vivido junto a Jesús vivo en el sagrario.

Empecé a escribir sobre este estas experiencias ante Jesús vivo y de pronto los lectores me empezaron a compartir las suyas. Algunas tan impactantes e impresionantes que te hacían pensar: “Eres increíble Jesús”.

Cada experiencia es diferente, única, hermosa. Te comparto una muy bella que me llegó recientemente y que vale la pena leer.

 

 

“Empecé a ir al Santísimo y desde entonces no he podido parar de ir. He descubierto allí, junto a Él, una paz, un amor, un tesoro incalculable.

Saber que es Jesús quien está ahí, que me ama y espera verme día a día, es una experiencia maravillosa.

He comprendido que no hay nada que Él no pueda aliviar, sanar o solucionar, en mis idas al Santísimo. Lo que más me impacta es que he descubierto que es la cura de todo. Si un día me siento triste, Él me inyecta mucho gozo y alegría, un gozo que jamás podre describir con palabras.

Si me siento débil y con pocas fuerzas Jesús me inyecta fuerzas y valentía en todo lo que emprenda. Tenerlo junto a ti, es saber que cuentas con el amor más grande que pueda existir.  Es una vivencia indescriptible y difícil de explicar.

A veces me hace sentir lo complacido que está, de que lo visite a diario. Otras veces percibo de alguna forma que no sabría explicar, la tristeza que siente por sentir que pocos son sus hijos a quien Él tanto ama que le visitan en el sagrario.

Jesús está deseoso que le amen, como un niño lleno de ternura y amor. Espera a todos sus hijos para decirles:

“Ánimo, no estás solo, Yo estoy contigo, Yo soy tu fortaleza y conmigo jamás estarás solo”.

He sentido ver a la Virgen María siempre Junto a Él en estado de contemplación.

Jesús espera ansiosamente que todos le conozcan, lo visiten y sientan todo ese amor incalculable que Él quiere darle a todos sus hijos. Particularmente a ti”.

Querido lector, no dejes solo a Jesús en el sagrario. Por favor cuando vayas a verlo y estar con Él,  dile: “Buen Jesús, Claudio te manda saludos”.

Dios te bendiga!

 

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