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Hay días en que necesito el consuelo de mi Madre del cielo, la Virgen María

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Hay días en que necesitas a tu madre. No importa tu edad. Madre siempre es madre.

Mi abuela en Costa Rica y mi mamá desde pequeño me enseñaron a confiar en nuestra madre del cielo, la santísima Virgen María. Ella ha cuidado siempre de mí. Su presencia maternal me acompaña cada día.

Hay días en que necesito el consuelo de mi Madre del cielo.

Cuando me siento particularmente preocupado me levanto a las 5 de la madrugada. A esa hora todos duermen en casa y puedo estar a solas con Dios y rezar el santo Rosario.  A veces camino por las calles cercanas a mi casa rezando. Otras veces me quedo en mi casa. Y en ocasiones, los domingos, voy al Santuario Nacional del Corazón de María.  Me quedo un rato acompañando a Jesús en el sagrario y luego paso a ver a su Madre.

Estar cerca de la Virgen me tranquiliza, y me devuelve la paz.

Le pido que le hable a Jesús de mí. Y me sonrío imaginando la escena. Jesús enredado en el cielo y ella se le acerca.

“Hijo, quiero hablarte de Claudio”.

“¿Qué ha hecho esta vez?”, pregunta Jesús. “Siempre Claudio haciendo lo que no debe”.

Sé que Él no le negará nada a su bella madre por eso en esos momentos tomo el camino que nos han mostrado los santos de nuestra Iglesia: “A Jesús por María”.

Salgo fortalecido, con las gracias que necesito para enfrentar los nuevos retos.

Me gusta acercarme a ella y decirle: “Que bello es tu nombre María”.

Y rezo frente a ella:

“Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía”.

Me encanta piropearla con el “Ave, ave María”.

Nunca me cansaré de agradecer a Dios que nos haya dado por madre a la Virgen Santísima.  Vela por nosotros desde el cielo, sin cansarse a pesar de tantos desaires.

He grabado para ti un video de mi última visita a la Virgen de madrugada.

No te canses de rezar el santo Rosario que tanto nos pide la Virgen. Por experiencia puedo decirte que vale la pena, me ayuda muchísimo a recuperar la paz y aclarar la mente.

Querido lector, persiste en la oración, no te canses de amar y perdonar y ser un hijo digno de nuestra Madre celestial.

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

 

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Querido lector puedes escuchar y compartir este audio blog, esta hermosa reflexión grabada por nuestro autor.

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