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Es Semana Santa ¿De qué lado estás? ¿con Jesús? o con….

Enrique Ballarin
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Hace muchos años, cuando mi hijo mayor estaba pequeño, jugábamos una noche al escondite en la casa. Nos dividimos en dos equipos, los papás y los hijos. Nos divertimos en grande. Al terminar el juego fuimos a comprar unos refrescos. Y de repente mi hijo exclamó:

“¡Papá, yo quiero ser del equipo de Jesús!”.

Me sonreí feliz ante esta observación.  Él tenía toda la razón.

“Yo también.”  le respondí sorprendido.

La sabiduría de los niños no tiene comparación. Es natural, sincera y pura.

En mi país, Panamá, hay una historia muy simpática y conocida, de los principios de la Patria; que aprendimos en el Colegio. Existían dos partidos políticos en pugna, los conservadores y los liberales. Se cuenta que había un chinito que se dedicaba a lavar ropa. Caminaba cierta noche para entregar la ropa que había lavado y un grupo le salió al paso.

«¡Alto!… ¿De qué lado estás?», le preguntaron amenazantes.

«Libelal», respondió el chinito.

Eran conservadores y lo molieron a golpes.

La  siguiente noche volvió a salir y encontró otro grupo.

«¡Alto!… ¿De qué lado estás?» le preguntaron.

Rápidamente el oriental respondió: “Conselvadol”.

Eran liberales y nuevamente recibió una tanda de golpes.

La  tercera noche salió por su trabajo y volvieron a detenerlo.

«¡Alto!… ¿De qué lado estás?»

El  chinito angustiado, rápidamente respondió:

«Di tú plimelo».

Empieza la semana santa, querido lector. ¿De qué lado estás?

Yo, con Jesús. Aunque a menudo le doy la espalda. Y parece que estoy del otro lado, de los no hacen la voluntad de Dios.

Seguir a  un crucificado no es fácil, es exponerse a que te hagan lo mismo. Probablemente te harán falsas acusaciones, a menudo humillándote, desacreditándose, crucificándote con las palabras.

Nos habían advertido que esto pasaría. Recuerda lo que dice Eclesiástico (2, 1-5)

Si te has decidido a servir al Señor, prepárate para la prueba…  Acepta todo lo que te pase y sé paciente cuando te halles botado en el suelo. Porque así como el oro se purifica en el fuego, así también los que agradan a Dios pasan por el crisol de la humillación”. 

Hoy leí estas fuertes palabras que me inquietaron:
“N
o todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial”. (Mateo 7, 27)

Esto me preocupa. Soy de esos que dicen: «Señor, Señor…»  Pero no siempre le demuestro. A veces dudo y confió poco.

Yo quiero estar con Jesús, al pie de la cruz, como san Juan, aunque sea un pecador y no siempre le demuestre mi fe.

Que sepa que lo amo. Y que le agradezco lo que hizo por nosotros, por ti y por mí.

Quiero cambiar… Decidirme por  Jesús, aunque vengan las pruebas.

Esta semana santa si te detienen y te preguntan: “¿De qué lado estás?…”

¿Qué responderás? ¿Estás seguro?

Yo sí.

“Estoy del lado de Jesús”.

………………..

 

 

 

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