Aleteia

En medio de las TENTACIONES invoca a la Virgen María (Un testimonio hermoso)

Comparte
Esto lo sabes por experiencia propia. Todos somos tentados. Nadie se salva de ello. Detrás de estos ataques está el demonio. Sí, lo he vuelto a nombrar, a pesar que no me agrada hacerlo. Como es tan orgulloso prefiero no darle ese gusto y lo llamo simplemente “el malulo” o “el malo”.

En medio de sus ataques, has de saber que no estás solo(a) y puedes vencer.

«Dios es fiel y no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas. En el momento de la tentación les dará fuerza para superarla.» (1 Corintios 10, 13)

La tentación no es un pecado, también debes saberlo.

Caer en la tentación «sabiendo» que ofendes a Dios, eso es el pecado. Eliges alejarte de Dios y de su Amor, a cambio de un placer efímero que tal vez arruine tu vida.

¿Por qué somos tentados? Me gusta la respuesta que un joven me dio una vez: “Para arruinar nuestras almas”.

Sé del odio que el malo nos tiene y que nosotros cuando pecamos lo dejamos actuar en nuestras vidas.  Nos muestra el pecado como algo agradable, apetecible.

¿Cuántas veces he caído? Honestamente, perdí la cuenta. Soy un pecador. Sin embargo, no me desanimo.

Una vez leí que “todos somos santos en camino”. Y eso me anima a levantarme, busco un sacerdote, me confieso, me da la absolución y sigo adelante, con nuevos propósitos.

¿Y si cago de nuevo? Pues me levanto otra vez y vuelvo a empezar. No me rindo.

Debemos perseverar en la fe y nuestra confianza en Dios, que es un Padre maravilloso.

En lo personal he aprendido a pedir ayuda al cielo mediante las jaculatorias, que son oraciones cortas, como:

“No me desampares Jesús”.

“Virgen Santísima, cúbreme con tu manto”.

Y cuando la tentación es muy fuerte, acudo confiado a la Virgen María. Sé por experiencia propia que ella nunca nos va a desamparar. Vela por sus hijos que transitan en esta tierra.

No soy el único. Millones de católicos, hijos espirituales de la siempre Virgen María, acuden a ella a pedir su protección maternal, su bendición y que los lleve a Jesús.

“Cuando tengo fuertes tentaciones me gusta acudir a la Virgen María. Como Madre nuestra nos protege”, me comentó un amigo. “Y rezo confiado el «ACORDAOS» de san Bernardo , pidiendo su amparo y protección”.

¿Lo has rezado?

Acordaos, oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido
a vuestra protección,
implorando vuestro auxilio
y reclamando vuestro socorro,
haya sido abandonado de Vos.

Animado por esta confianza
a Vos también acudo, oh Madre,
Virgen de las vírgenes
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante vuestra presencia soberana.
No desechéis, oh Madre de Dios,
mis humildes súplicas,
antes bien escuchadlas
y acogedlas benignamente. Amén.

Querido lector, es hora. Levántate, dirige tu mirada al cielo, recupera tu gracia y custódiala como un tesoro, pues lo es.

Te invitamos a leer otro maravilloso testimonio: Haz #CLIC# aquí: «¿Te has abandonado alguna vez en las manos de Dios»

¡Dios te bendiga!

 

………

¿Conoces los maravillosos  libros  de nuestro autor Claudio de Castro? Queremos  recomendarte que los leas. Son un abrazo para el alma, consuelo en los días difíciles, una bocanada de aire fresco. Haz «CLIC» aquíy podrás darles una mirada

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.