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En esta Cuaresma quiero reconocer a Jesús en mi vida

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Hace un mes, un amigo me escribió diciéndome cómo pasaría esta cuaresma:

«Voy a sacrificarme y hacer penitencia.»

Respondí: “No se trata se sacrificarse solamente. Muchas personas lo hacen a diario. Para ellos, aunque no lo busquen ni lo quieran la vida es un eterno sacrificio, pues sufren la incomprensión, la traición, la injusticia, el dolor de una pérdida, el hambre, la pobreza extrema, las guerras.

Se trata de amar en medio de todo.

Lo que hagas que sea con amor. Y mientras más ames más cerca estarás de Dios que es Amor.

No puedes conocer a Dios si no amas. Sería solo un conocimiento teórico, académico.

Para conocer a Dios debes experimentarlo en el amor al prójimo. Amando. No hay otro camino.

Amar y entregarse a los demás. Desprenderse de uno mismo. Olvidarte de ti por un momento y pensar en los demás. Por eso nos hablan de la limosna”.

Suelo pensar lo que haré cuando se acerca una cuaresma.

Tendré 40 días para renovar mi vida. ¿Cómo hacerlo?

Me he alejado de las redes sociales para escuchar en el silencio la voz de Dios.  Tantas voces a mi alrededor y la más importante ha pasado desapercibida.

Abriré la Biblia que tengo guardada en un cajón de mi casa, para leerla y sabré lo que me dice Dios.

Tenía un compañero del colegio que se graduó de médico. Ejerciendo este noble oficio contrajo una terrible enfermedad. Hablé con su esposa para visitarlo, pero no deseaba que lo vieran en ese estado. Entonces le escribí una carta tratando de animarle. Compartiendo historias de nuestros días en el colegio, bromeando, recordando a los profesores, a los compañeros del salón.

Ocurrió algo que nunca esperé. Me respondió.

A los días me hizo llegar una carta. Me contaba de su vida como médico, feliz por las personas que ayudó. Y al final leí sorprendido estas palabras:

“En medio de este sufrimiento, encuentro consuelo leyendo la Biblia, aquella que me regalaron cuando me gradué del colegio y siempre tuve cerrada en una esquina de la casa”.

En esta cuaresma quiero tener un encuentro con Jesús. Poder reconocer su presencia en mi vida.

Quiero que al terminar estos 40 días pueda decir como los discípulos de Emaús:

“¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” (Lc 24, 32)

 

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Te invitamos a conocer la página de nuestro autor Claudio de Castro donde podrás leer sobre su vida y aventuras en torno al sagrario.

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