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El libro de la semana «Para los Momentos de Soledad» (Un bello testimonio)

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A lo largo de este año te he compartido muchas cosas de mi vida.  Mis visitas al santísimo, donde  se encuentra mi mejor amigo, el buen Jesús; mis momentos de oración, mis dudas e inquietudes, mi familia.

Desde pequeño he salido en una búsqueda incesante de Dios. Siempre he soñado con verlo, decirle que le quiero y agradecerle las bendiciones que nos ha dado en esta vida. Hay una condición que debo cumplir para hacer realidad este anhelo. El mismo Jesús nos mostró el camino. Se encuentra en la sexta Bienaventuranza.

“Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios”. (Mateo 5, 8)

No te imaginas cuánto me cuesta vivir esto. Permanecer en su presencia, conservar la pureza de mi alma.

Todas las mañanas antes de empezar a escribir, le ofrezco a Dios mi trabajo del día y le pido que lo convierta en una oración  grata. No siempre le doy lo mejor de mí, lo reconozco.

Hay algo sobre mis libros que tal vez no te he contado. En cierta ocasión se me acercó una señora para hacerme un comentario. Me encontraba en el Santuario Nacional del Corazón de María. Tenía colocada allí mi mesita repleta de libros. Los miró y señaló mientras comentaba:

“Su vida debe ser muy sencilla, libre de toda dificultad, para que pueda escribir esos bellos libros”.

Sonreí amablemente y recordé las cosas que he pasado a lo largo de estos años. La adversidad que a menudo se hace presente, mis esfuerzos para sacar adelante a mi familia. Mi pobreza espiritual.  Mi dolor al saber que no he sido el mejor hijo para nuestro Padre Dios.

“Si usted supiera…” respondí. “Cada libro que usted ve, es un problema que he tenido que superar.  Por lo general el buen Dios permite que pase por la adversidad y me muestra el camino para salir. Tenemos libre albedrío. Me toca decidir qué hacer. ¿Sigo este camino que me guiará a buen puerto? o me empecino por el que voy sabiendo que no me llevará a ningún lado.

Al final  escojo el camino de Dios. Me siento inmediatamente a escribir sobre esa dificultad y comento lo que estoy viviendo.  A medida que avanzo el libro avanza conmigo, Cuando logro superar la prueba pongo el punto final al libro. Así los escribo. En medio del dolor y la esperanza. Sumergido en la oración y la confianza en Dios. Al terminar le pido que toque los corazones de los lectores. Que tengan paz en sus almas y les conceda sus anhelos.”

Un libro llamó su atención. «Me gustaría llevarlo», me dijo. «Es para una amiga». Se titulaba: “Para los momentos de soledad”.

Le escribí estas palabras en la primera página:

«He visto que confiar en Dios restaura nuestra PAZ. Te deseo la paz que sólo Dios nos puede dar».

Es el libro que les presento esta semana. Un libro de acompañamiento que podrá renovar tu vida… Y ayudarte encontrar nuevas ilusiones y alegrías.

¡Dios te bendiga!

 

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Puedes encontrar el libro «PARA LOS MOMENTOS DE SOLEDAD» en el país que vivas, muy fácilmente.

Sólo haz “CLIC” en el enlace que te toque.

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