Aleteia

Descubrí el gran milagro de Amor en el sagrario. (Un bellísimo testimonio)

Antoine Mekary
Comparte
“Claudio tengo un gran problema. No sé qué hacer”.

“Ve al Sagrario y cuéntaselo a Jesús. Pídele que te ayude”.

Es mi consejo invariable para todos los que se me acercan y me comentan alguna dificultad que atraviesan en ese momento.

Los envío a ver a Jesús en el sagrario y que busquen un sacerdote que los oriente y confiese. Por años he aconsejado lo mismo. Y hay un motivo muy sencillo para ello. He visto milagros patentes que reciben las personas tras visitar a Jesús en el sagrario. Y lo felices que se ponen tras una buena confesión sacramental.

Todavía hoy, después de tantos años me sorprendo cuando alguna persona me cuenta su testimonio.

Tengo esta certeza:
Jesús nunca deja de escuchar y responder.

Hace poco tuve esta charla con un joven que está lleno de inquietudes y preguntas.

“¿Fuiste a verlo en el sagrario”

“Sí. He ido todos los medio días cuando salgo del trabajo, durante cuatro meses”.

“Estupendo”.

“Pero Claudio, no ha ocurrido nada”.

“¿Estás seguro?”

“Bueno, no me respondió como esperaba pero me ha dado algo mejor. La paz en mi corazón. Una paz invaluable que hace mucho no experimentaba”.

Es que suele dar cosas mejores. Las que en verdad necesitamos”.

En estos días fui a verlo en un oratorio bellísimo al que me agrada ir para acompañarlo, en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Panamá.  Una joven me saludó al verme llegar en auto. Me esperó en la entrada del oratorio y me dijo:

“¿Usted es Claudio de Castro?”

Asentí con la cabeza.

«Jesús me ha llamado y no puedo dejar de venir, estar con Él aquí y verlo en el sagrario. Es una experiencia maravillosa”.

“Agradece al buen Jesús”, le respondí. «Te ha llamado porque te ama. Seguro tiene grandes planes para ti».

Nos despedimos y entré al oratorio.

Me sorprendí porque en lugar de decirle a Jesús que lo quería, o que me alegraba estar con Él, sencillamente le dije:

“A todos les sugiero que vengan a verte, que estás aquí, y que Tú los vas a ayudar. ¿Lo harás?”

Me he sonreído ante mi ocurrencia casi infantil. Fue como si respondiera:
“A todos les amo Claudio, los escucho y les respondo”.

“¡Genial!”, respondí.

Una vez me preguntaron:

“¿Nunca dudas de su presencia en el sagrario?”

“Voy a cumplir 60 años”, respondí. “A mi edad no puedo darme el lujo de ir en pos de teorías. Sé que allí está Jesús. Por eso procuro verlo cada día. ¿Ir a buscar milagros alrededor del mundo? El mayor milagro está allí, en el sagrario. Y es el gran milagro de amor».      

 

…………

Te invitamos a conocer la página de nuestro autor Claudio de Castro   Allí podrás leer sobre su vida y aventuras en torno al sagrario.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.