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Desahuciado lo enviaron a casa, hasta que pasó a ver a Jesús en el sagrario (Un testimonio impactante)

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Hace un tiempo recibí un correo que me impactó profundamente. Era un hombre que tenía cáncer terminal. Lo enviaron a casa para que recibiera tratamientos paliativos en vista que ya nada podían hacer por él. Su cáncer era muy violento y se había esparcido por su cuerpo.

Resignado con su destino, puso su fe en Dios y se abandonó en sus manos misericordiosas.

Camino a su casa, a la salida del hospital, pidió que hicieran una parada en una capilla cercana. Quería visitar a Jesús en el sagrario.

Una vez allí, de rodillas, le ofreció su enfermedad a Jesús, sus temores, el dolor, por salvación de las almas de los grandes pecadores. Antes de marcharse, le dijo con humildad aquellas palabras extraordinarias del Evangelio: “Señor, si tú quieres puedes sanarme”.

Ya en su casa en lugar de empeorar empezó a sentir una gran mejoría. Lo llevaron de vuelta al hospital para ser examinado y se dieron cuenta de algo sorprendente. El cáncer seguía allí, igual, pero por algún motivo desconocido, se había detenido.

Comprendió que Jesús, desde el sagrario, en su infinita misericordia le estaba prolongando la vida. Y se dedicó con todas sus fuerzas a servir como catequista, hacer el bien y llevar el Evangelio a cuantos podía.

Hace poco recibí un email de una lectora, había leído sobre este caso y quería contarme el desenlace.

Ella era una mujer que tenía muchos problemas. Su vida se tambaleaba hasta que encontró un grupo de oración en el que un catequista diferente avivó su fe y el anhelo de vivir en santidad. Este catequista era mi amigo, el del cáncer. Les narró su vida y testimonio.

Pasó el tiempo. Una tarde el catequista los reunió para decirles que su cáncer volvió y que pronto marcharía al Paraíso. Les pidió que no estuvieran tristes.

Estaba sereno y agradecido. Les recordó que la vida es un don, una gracia que se nos da, para hacer con ella la santa voluntad del Padre.  Sintió que había hecho algo bueno con el tiempo de gracia que se le concedió. Y esto le bastaba.

Murió santamente, como miles de santos desconocidos, hombre y mujeres que un día se decidieron por Dios y nos dieron ejemplo con sus vidas.

De pronto te das cuenta… La vida es tan corta, no pierdas tu tiempo odiando o llenándote de resentimientos. Perdona a todos, ama como nunca antes, aprovecha cada segundo para vivir conforme Dios te ha pedido.

Ayer recibí este hermoso pensamiento que comparto contigo:

“Ten cuidado con tu vida, tal vez ella sea el único evangelio que algunas personas vayan a leer” (san Francisco de Asís)

¡Dios te bendiga!

 

………….

¿Conoces  el libro «EL SAGRARIO? Lo escribí para ayudarte en tus visitas a Jesús en el sagrario, para que puedas conocerlo y amarlo más. Me ilusiona que lo conozcas y lo visites a diario. Y le digas que le quieres.

“EL SAGRARIO” es un clásico de espiritualidad que «ENCIENDE los CORAZONES» en amor a Jesús Sacramentado. Escrito por nuestro autor Claudio de Castro  

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