Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
jueves 22 abril |
San Sotero y san Cayo

Cuando nuestro padre se marcha al cielo

© Mojpe

Claudio de Castro - publicado el 27/10/16

Hay dos palabras que he escuchado con frecuencia a lo largo de mi vida: “naif (ingenuo)» y “raro”.

Mi papá solía decirme “naif”. Y yo nunca lo comprendía. Es verdad que a veces vivía como en otro planeta, sin embargo era por una buena razón: buscaba mi destino, la causa de mi existencia.

Quería saber lo que Dios esperaba de mí. Y anhelaba ir aún más lejos: “Quería conocer a Dios. Verlo. Saber cómo pensaba, y el porqué de tantas cosas”.

El mundo era un misterio para mí. Y yo trataba de descubrir sus secretos.

Recientemente cumplí 59 años y me encuentro en el mismo lugar en que empecé, aun soñando despierto. Sólo que ahora soy un adulto “naif”.

No he encontrado las respuestas a mis preguntas, y tengo muchas inquietudes que sólo Dios puede responder.

¿En qué cambié? Ahora lo busco con más fuerza. Sueño su presencia en mi vida. Quiero experimentarlo, para conocerlo. Y quiero conocerlo para amarlo.

También me han llamado “raro” por mi forma de pensar.

Cuando mi papá murió, yo lo sostenía en mis brazos.

Le hablaba del cielo.  Le repetía las oraciones que tanto le gustaban y le contaba lo que veía afuera de la ventana de aquél hospital. «Un día radiante, con el cielo despejado, preparado para recibirlo». Recuerdo unas lágrimas que brotaron de sus ojos y también recuerdo mis palabras con exactitud: “Sé  que me escuchas. He visto unas lágrimas brotar de tus ojos. No te preocupes. Esto lo haremos juntos, tú y yo. No te dejaré un sólo instante”.

Cuando partió, me levanté aún impactado, algo desconcertado, y recé en voz alta un Padre Nuestro.  Quise grabarlo en mi mente para nunca olvidar a mi padre. Le di un beso prolongado en la frente, sabiendo que nunca más podría hacerlo y salí de aquella habitación.

Afuera me esperaba una señora y me dice: “Cuánto lo lamento”.

Dentro del dolor que me aprisionaba el alma revoloteaba una especie de alegría. Un gozo inexplicable. La certeza de saberlo en el cielo.

Respondí casi sin darme cuenta: “Yo no”.

La señora dio un paso atrás, me miró con firmeza y añadió: “Es que tú eres raro”.

Seguí caminando por esos pasillos del hospital, ausente de lo que me rodeaba, ensimismado en mis pensamientos, orando por el alma de mi padre. Agradeciendo a Dios por la vida de mi papá y su paso terrenal.

Mientras te escribo, una lágrima de profundo dolor me recorre el rostro.

Te extraño papá.

………………….

¿Conoces alguna persona que tenga dificultades para leer o le sea imposible hacerlo? Nuestro autor te presenta este Audio Blog para que puedan escuchar esta hermosa reflexión, de su viva voz y compartir con él la gran aventura de su vida.


Te invitamos a compartir estos audio blogs en cualquier programa radial citando la fuente.

Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
ROBERTA MASCENA
Redacción de Aleteia
Se gradúa con el uniforme de limpiadora de su madre
2
Juan Daniel Escobar Soriano
¿Por qué un católico no puede pertenecer a la masonería?
3
PADRE PIO
Philip Kosloski
Cuando Padre Pío rezaba por alguien, decía esta poderosa oración
4
Salvador Aragonés
La gran preocupación del Papa (y de la que no hablan los medios)
5
Claudio de Castro
Un alma desde el Purgatorio clama: “¡Ayúdame!”
6
SAINT JOSEPH
Philip Kosloski
Esta antigua oración a san José es “conocida por no fallar nunca”
7
DIOS ASI LO QUISO
Adriana Bello
Juan Luis Guerra y Ricardo Montaner le cantan al amor eterno
Ver más