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¿Conoces el secreto para recibir de Dios lo que necesitas? (Un bello testimonio)

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Es verdad. Tenemos muchas necesidades de bienes materiales y a veces nos frustramos porque no conseguimos lo que tanto deseamos. Es natural que aspiremos a mejorar nuestra calidad de vida y nos esforzamos trabajando para ello. Pero olvidamos en el camino que tenemos un padre amoroso y tierno que nos cuida desde el cielo y vela por nosotros.

He pasado temporadas difíciles en mi vida con muchas necesidades. De pronto levanto la mirada al cielo y clamo a Dios: «Ayúdame Señor». Y Él responde de formas inimaginables.

Es maravilloso tener a Dios por Padre. He visto cómo se enternece cuando rezamos con fervor.

Dios siempre escucha sus hijos.

Hace mucho dejé de preocuparme por tantas cosas, decidí abandonarme en las manos paternales de Dios y empecé a tener experiencias sorprendentes con la Providencia Divina. Puedo decir que vivo de la Providencia. Nada me falta. Y soy feliz.

Dios siempre provee cuanto necesitamos. Tengo tantas historias que compartir contigo. Es impresionante lo que Dios hace sus hijos amados. Él restaura nuestras vidas y esperanzas. Nos da un Propósito.

Para Dios no hay nada imposible y le encanta cuidarnos, consentirnos.

A veces dudo, es cierto, la vida no es fácil, pero procuro abandonarme en las manos amorosas de Dios. «Voy a confiar en Él», me digo.

Descubrir la paternidad de Dios es lo más extraordinario que me ha pasado en la vida.

Cuando tengo dudas y no sé qué hacer recurro a la Biblia. Allí están tus respuestas. Las Escrituras nos indican siempre el camino a tomar.

“No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.” (Mateo 6, 31-33)

¿Lo  crees? Yo sí. Y lo he  probado cientos de veces.

Las respuestas de Dios son extraordinarias.

Haz la prueba. Camina con la mirada en el cielo. Busca las cosas de Dios y obtendrás tu respuesta. No te aferres a lo temporal que todo aquí es pasajero.

!Ánimo! Ten fe y paciencia. Dios va contigo…

¡Todo va a salir bien! 

¡GRACIAS SEÑOR, POR AMARNOS TANTO!

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