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¿Conoces ”El Gran Secreto”? lea gratis este maravilloso libro

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En ocasiones pongo una mesita repleta de libros con este letrero: “Lleve Gratis los que quiera”.  He aprendido que debo dar para recibir.  Me imagino este oficio de escritor católico como un viaje en un globo aerostático. Cuando me aferro a las cosas pasajeras de este mundo, el globo se pone pesado y no puede remontar. Debo aligerarlo. Y lo que hago es sencillo. Doy todos los libros que pueda sin cobrar por ello. Es genial. Se me acerca una persona y pregunta: “¿De verdad? ¡Son gratis?”.  Le confirmo. Entonces duda. “¿Puedo llevar los que quiera?” Y respondo: “Todos los que usted desee”.

He querido hacerlo con los libros digitales.  El Gran Secreto, es el que más me piden. Haz «CLIC» aquí para que puedas leerlo.

¿Por qué este libro?

Hace algunos años me llegó una inquietud y me quedé pensando en ello por meses, sin obtener respuestas, ni saber el por qué.

Me preguntaba por qué parece que el buen Dios a unos les da mucho y a otros muy poco. ¿Lo has notado?  Es algo que no podía comprender. Debía existir algún motivo.

Sé que somos limitados por nuestra humanidad y tal vez sólo en el Paraíso tendría la respuesta total.  Pero quería al menos entender un poco.

Leí muchos libros sobre el tema. El que más me sorprendió fue uno con la homilía de san Juan María Vianney sobre la limosna. Te recomiendo que lo leas. Es maravilloso y edificante. Sin embargo no dejé de buscar otras respuestas y continué preguntando a sacerdotes, estudiosos de la fe, laicos comprometidos.

Todos me decían igual: “Debes encontrar la respuesta por ti mismo”.

Ocurrió en Misa. Recuerdo el día, el instante. Eran las 9:00 a.m.  Estaba de pie escuchando la homilía del sacerdote. De pronto dijo algo y fue como si entrara a una habitación muy oscura y encendiera la luz. Vi todo con claridad. Al menos me lo pareció.

Allí estaba la respuesta frente a mí, con tal claridad que me pregunté cómo no la vi antes. Al terminar la misa regresé a la casa y me senté a escribir. Cuando me levanté de la silla había terminado el libro.

Tuvo una inmediata aceptación y fue reimpreso en varios países. He recibido muchos testimonios de los lectores de este pequeño libro.

Yo, sólo atinaba a repetir: “Gracias Señor”.  Hoy lo comparto contigo. Espero que te ayude como me ayudó a mí.

Dios te bendiga!

 

……….

 

¿Conoces los libros de nuestro autor Claudio de Castro? Son un bálsamo para el alma. Te los recomendamos.

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