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Carta al buen Papa Francisco “El SAGRARIO Abandonado”

Jeffrey Bruno
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Querido Papa Francisco: Te escribo desde Panamá. Me llamo Claudio de Castro. Soy un padre de familia y escritor católico. Terminó la Jornada Mundial de la Juventud y muchas cosas cambiaron en  mi país con tu presencia, tus palabras, tus gestos, tus miradas de misericordia. En las redes sociales aún se leen estas palabras: “Regresa Papa Francisco”.

Te vi a lo lejos como muchos, pero te sentí cercano. Los panameños recibimos tus abrazos y tus enseñanzas.

Cuando era niño viví en una provincia costera llamada Colón, donde brilla el sol fuerte en el verano y llueve bastante en el invierno. Solía vivir en frente del Hogar de las Siervas de María. Allí tenían una hermosa capilla donde íbamos a misa en familia (mi papá hebreo nos acompañaba).

Había un sagrario antiguo que sobresalía en el lugar. Las monjas franciscanas del colegio donde estudié me enseñaron el amor a Jesús Sacramentado, oculto en el sagrario. Así fui conociéndolo y nos hicimos grandes amigos.

Disfruto mucho visitandolo en diferentes sagrarios, que sepa que le queremos. Me gusta sorprenderlo.

Te escribo Papa Francisco por “los sagrarios abandonados”, donde nadie o muy pocos visitan a Jesús. No lo hacen porque las Iglesias están cerradas, o ignoran quién habita en el sagrario. Pasan de frente al sagrario sin mostrar un signo de devoción y amor. Y es que no les han dicho o nadie les recuerda: “Allí está Jesús”.

Tengo un amigo sacerdote que era hebreo, Se convirtió luego de ver a un obispo amigo suyo, arrodillarse ante Jesús en el sagrario. Le conmovió este gesto y experimentó la gracia que lo transformó.

En Penonomé, un pueblo de Panamá conocí a una dulce abuelita, Rosario Arauz de Carrizo, quien una tarde de  julio me pidió que escribiera un libro y lo titularía: “El Sagrario”. Le pregunté por qué y respondió: “Me gusta visitar a Jesús en el sagrario, hacerle compañía y me duele verlo tan solo. Quiero que escriba ese libro para que todos sepan qué él está allí, esperándolos, deseando darles las gracias que necesitan en sus vidas”. 

Escribí el libro, lo publiqué y se lo llevé. Le hice una entrevista. Te la comparto. Es muy simpática. En ella pide algo extraordinario a los sacerdotes. “Que en sus homilías nos hablen de Jesús Sacramentado, que nos hablen del sagrario”.

 

 

Esto es lo que deseo pedirte en esta carta buen papa Francisco.

Queremos que los sacerdotes nos hablen del sagrario.
Que nos expliquen la importancia de pasar ratos con Jesús Sacramentado.
Que nos cuenten “las gracias” que se reciben en su presencia amorosa.
Que abran las puertas de las iglesias a los devotos y fieles que desean acompañar a Jesús Sacramentado.
Que nos ayuden a tener un Corazón puro, Eucarístico.
Que no existan en el mundo más sagrarios abandonados.

Dios te bendiga Papa Francisco. Gracias por leer mi carta.

Rezamos por ti. Reza por nosotros.

 

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