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Mensaje a los gobernantes del Mundo

NASA
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Apreciados gobernantes del mundo.

Nosotros, los ciudadanos de este planeta les pedimos que actúen en justicia y rectitud como hijos de Dios y se den cuenta que todos somos hermanos.

No se les encomienda un país a como una posesión personal, una finca para que hagan lo que deseen con ella.

Su deber es mejorar las vidas de los que habitan allí.  En todo sentido. Espiritual, económico, cultural, sobre todo pensando en los niños, brindándoles la oportunidad de una mejor educación.

Algunos gobernantes dedican sus años a favorecer a sus amigos, a los copartidarios políticos, a sus patrocinadores y abusan del poder.  Olvidan al pobre y al necesitado.  A los más débiles. A los que dependen de sus decisiones para mejorar sus vidas.

Dios les pedirá cuentas de todo lo que hagan, y pobres de ustedes si teniendo la oportunidad de hacer algo bueno, no lo hicieron, viendo el error a su alrededor, cerraron los ojos y lo permitieron.  Y qué bien si teniendo la oportunidad de hacer algo noble y bueno, lo hicieron.

 ¿Necesitan una guía para sus actuaciones?  Siempre la han tenido a su alcance. Son los 10 Mandamientos.  Normas que cambian vidas.

  1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
  2. No tomarás el nombre de Dios en vano
  3. Santificarás las fiestas
  4. Honrarás a tu padre y a tu madre
  5. No matarás
  6. No cometerás actos impuros
  7. No robarás
  8. No dirás falsos testimonios ni mentiras
  9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros
  10. No codiciarás los bienes ajenos

Imagina si todos los presidentes tuvieran en cuenta los mandamientos de Dios antes de actuar. Por doquiera tendríamos países floreciendo, viviendo en paz y armonía, con crecimiento en todos los aspectos de su vida cotidiana.

Y si todos, tú y yo también, amable lector,  siguiéramos estos preceptos, el mundo cambiaría. Podría, por ejemplo, dejar la puerta de mi casa abierta y salir sin temor que me robaran. Haría negocios sin preocuparme por ser estafado, vería la justicia como lo que «en realidad» debe ser, un acto justo y equitativo.

Nos dicen que hay que separar la Iglesia del Estado. Tus actuaciones son personales. Tu fe es un asunto entre tú y Dios. Aun así, nunca podrás separar tu condición de hijo de Dios de tu vida cotidiana, así seas Presidente, Ministro de Estado, médico, arquitecto, taxista.  El llamado de Dios a la santidad es para todos. Para ti y para mí.

Necesitamos Presidentes que sean un ejemplo para todos.

Los invito, gobernantes de la tierra a tener presente que todo pasa, esto que ustedes hacen, ese poder que ahora ostentan, también pasará y tendrán que rendir cuentas de todo lo que han hecho y dicho, sea para bien o sea para mal.

“Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio” (Mateo 12, 36).

 

……………

 

Ayúdame a esparcir esta carta en las redes y que llegue a todos los que nos gobiernan con un mensaje esperanza, una solicitud de cambio.   Hagamos un mundo mejor. Y vivamos en paz.

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