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6 Pensamientos de una santa centroamericana que conmueven el alma

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Crecí escuchando historias sorprendentes de sor María Romero Meneses, Hija de María Auxiliadora, la beata que nació en Nicaragua y realizó su labor social en Costa Rica. Imagínense el regalo maravilloso del cielo que hemos recibido. Mi mamá, Maria Felicia Soto fue una de sus primeras misioneritas, cuando sor María inició su labor social en Costa Rica,  siendo mi mamá estudiante en el Colegio de Señoritas.

Conoció bien a sor María, fue testigo de milagros extraordinarios, y continuó una amistad que las acompañó a lo largo de sus vidas.

Sor María le tuvo un gran afecto a mi mamá. Mi papá, siendo hebreo admiró muchísimo a sor María y viajaba a Costa Rica para verla. La ayudó en todo lo que pudo enviándole donaciones frecuentes.

Hace poco encontré en casa de mi mamá algunos libros autografiados por sor María y me pareció estupendo poder compartir con ustedes sus bellas reflexiones, porque te llevan a Jesús y te llenan el corazón de amor por su madre María. Uno de sus pensamientos es maravilloso y a menudo ronda mi mente: “Podemos elegir nuestra eternidad”.

Más consigue un santo con una palabra que un trabajador ordinario con una serie de discursos. Dame, pues, Dios mío, la santidad, que es la única capaz de conmover el sentimiento de traspasar las almas y de renovarlas”.

¿No sabéis que las dificultades y los obstáculos bajo la acción admirable de la gracia, se transforman a veces en auxilios y cooperan maravillosamente al bien? Cuando una persona se entregar al apostolado no por propia elección ni por impulso nativo hacia la actividad sino por responder a una llamada divina, debe estar segura que, así como Dios la ha querido en el apostolado, así la quiere santa y le dará todos los medios para llegar a serlo”.

No son siempre los que cometen menos faltas, los más santos, sino los que tienen más aliento, más generosidad y más amor, los que mayores esfuerzos hacen para vencerse a sí mismos y que no tienen miedo de tropezar ni aun de caer, ni de mancharse un poco, con tal de adelantar siempre más y más. San Pablo dice que los que aman a Dios todo se les convierte en bien”.

Estamos destinados a vivir eternamente. Podemos elegir una eternidad feliz. No podemos escoger nuestro nacimiento, nuestra familia, comodidades y vicisitudes, ni siquiera los años de vida ni la hora y modo de la muerte: pero sí podemos elegir nuestra eternidad. ¿No debemos elegir la buena, cueste lo que cueste?

“Todo es virtud cuando hacemos lo que Dios quiere y porque Dios lo quiere”.

”El apego excesivo de las ocupaciones de la vida ordinaria impide las dulzuras de la amistad y trato con Cristo”.

Podemos elegir nuestra eternidad. Yo elijo el Paraíso. ¿Y tú?

 

………….

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“EL SAGRARIO” es un clásico de espiritualidad que «ENCIENDE los CORAZONES» en amor a Jesús Sacramentado. Escrito por nuestro autor Claudio de Castro  

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