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¿Ya no está de moda ser novios?

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Creo que da susto. Eso de llamarse novio y novia echa para atrás a algunos que, al menos por el momento, tienen una visión de su relación mucho menos «seria». Me pregunto, en todo caso, por qué la seriedad asusta o por qué asusta menos que la ligereza en un asunto tan relevante como el de una relación.

Hemos pasado de una época, la de nuestros abuelos o padres, en la que si salías dos veces con el mismo o con la misma pues ya eráis novios. Y más te valía explicarle eso al padre o a la madre de la pareja. Todo atisbo a estarse simplemente divirtiendo con la persona sonaba a estarse aprovechando. Ahora las cosas son distintas, hay parejas que ya se han ido a vivir juntas y que cuando se presentan el uno al otro a otra gente, lo hace diciendo «este es mi chico» o «esta es mi chica». Ni marido, ni mujer, ni novio, ni novia. Parece que tenemos alergia a todo lo que tenga tufillo a institucional, a compromiso, a elección, a permanencia.

Es curioso porque el ansia de amor y de ser amado, de conocer y de ser conocido… ese ansia, ese anhelo, creo que sigue siendo el mismo que el de siempre. En lo profundo, nada ha cambiado. Nuestra existencia sigue dando un vuelco cuando encontramos unos ojos que nos miran de otra manera, que descubren en nosotros un diamante y nos lo hacen saber. Todo se viste de otro color cuando encuentro una persona de la que me enamoro, con la que quiero gastar todo el tiempo del que dispongo y con la que descubro que el mundo es mejor y más bonito con él o con ella. Nuestro cuerpo se eriza con su piel, con sus caricias y sus besos y presiento que es un hogar en el que quiero alojarme mucho, mucho tiempo. Porque me ampara sin condiciones, me quiere sin condiciones.

El noviazgo no es algo de lo que podamos prescindir. No dejéis que os lo roben. Es una fase preciosa y necesaria de vuestra historia. Es el tiempo en el que conoceros, en el que afrontar los primeros sinsabores y desencuentros, en el que paladear cómo puede ser una vida con el otro o la otra, en el que encontrar razones y emociones por las que poder elegirte para el resto de mis días. No viváis otra cosa diferente. No disolváis las propiedades del noviazgo en un preparado aguado y sin vitaminas. Al contrario, vividlo con intensidad, con alegría, descubriendo los límites de mi libertad para con el otro, saboreando su compañía.

Un buen noviazgo no garantiza un buen matrimonio. Porque el amor y la pareja se construyen cada día y están expuestos a mil circunstancias. Pero, sin duda, un noviazgo a medias no es una buena noticia si hay visos de futuro. No os conforméis. Vale la pena.

Un abrazo fraterno
www.santicasanova.com

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