Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Un día con mi mujer ¡sin niños!

Comparte

Dejar a los niños de vez en cuando es necesario para la pareja. Me sorprende mucho que haya parejas que consideren que cuidarse ellos dos, como pareja, sea algo secundario. La pareja es la base de la familia. Nada irá bien si la pareja no se encuentra fuerte, sólida, firme, en su proyecto.

Los hijos han ocupado el centro de la vida de muchas familias. Tenemos tanto ansia de cuidarlos, de protegerlos, de satisfacerlos… que nos olvidamos de varias cosas. Primero, que como matrimonio, mi cónyuge es lo primero, más que los hijos. Segundo, que de lo bien que estemos como pareja, dependerá el bienestar mayor de nuestros hijos y de la familia entera. Tercero, que no somos tan importantes como padres. Nuestros hijos no nos necesitan permanentemente a su lado, entreteniéndoles, escuchándoles, ayudándoles; más bien al revés, es bueno que ganen en autonomía, libertad, decisión. Cuarto, que como padres, es nuestro deber también transmitir a nuestros hijos la importancia y la necesidad de que papá y mamá estén juntos, tengan ratos, se puedan divertir, hablar un rato, etc. O les enseñamos como hijos cómo cuidar un matrimonio o los estamos empujando a no saber cuidar de los suyos cuando llegue el momento.

Mi mujer y yo hemos pasado el día de ayer solitos. Dejamos a los niños con sus abuelos, sus tíos y sus primos (encantados de la vida) y nos fuimos a Madrid a disfrutar de un día entero juntos. Pudimos compartir conversación en el coche, pudimos pasear por calles bonitas, pararnos en escaparates, descubrir rincones que no conocíamos… Comimos juntos por el centro y luego nos metimos en una exposición de pintura. ¡No recuerdo la última vez que pudimos disfrutar de una exposición así sin prisas, tensiones y cabreos! Luego un café y otro paseo. ¡Hasta nos dio tiempo a comprar algo de ropa! Así hasta que anocheció y volvimos al pueblo. Un regalo que necesitábamos.

Los hijos son son el centro de la familia. Es el matrimonio. Somos los adultos los que tenemos que situarnos en el centro, para que los niños puedan mirar, y aprender, y admirar… Si los ponemos en el centro… si les damos todo lo que quieren, si no les dejamos sentir necesidad ni siquiera de nuestra compañía… ¡vaya plan! ¡No crecerán! Su educación en el amor depende también de lo que vean en nosotros. Y es importantísimo que comprendan que el amor no es algo efímero, que se lleva el viento, que depende del azar, o de las ganas, o de las circunstancias. Es importante que descubran que se cuida día a día, que necesita de mimos, y, a la vez, que necesita firmeza y fidelidad para resistir los vientos, las mareas y los embites más duros.

A ver cuándo volvemos a salir de nuevo. Yo lo estoy deseando. Y creo que mis hijos también.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Top 10 Santi Casanova
  1. Más leido
    |
    Más popular
Ver más