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Regeneración política. Te necesitamos.

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Estamos muy cansados de la política últimamente. Hartazgo. Decepción. Crispación. Vergüenza. Es cierto que es injusto generalizar juicios y sensaciones y pensar que todas las personas que se dedican al buen arte de la política son egoístas, corruptos, ladrones o que sólo gobiernan para satisfacer los intereses de unos pocos. Yo no creo que sea así. Pero también creo que es peligroso que determinadas sensaciones vayan calando hondo por una evidente crisis desatendida.

Que la política está en crisis es una obviedad. No es un tema sólo de España. Hay que mirar a muchos países de Sudamérica, Norteamérica, África, Oriente Medio, Asia, centroeuropa… Vuelven algunos fantasmas que creíamos ya superados. Vuelven virus que creíamos ya erradicados. Y lo que es peor, lo hacen en un contexto de sociedades frágiles, comodonas, adormecidas y faltas de valores en su dirección. ¿Qué podemos hacer al respecto?

La queja y la indignación están bien en un primer momento. Si ni siquiera nos sentimos mal, si ni siquiera apreciamos la necesidad de conformarnos con lo que ahora tenemos, mal empezamos. Pero no llega con enfadarse. Ni siquiera con manifestarse, que también es un derecho necesario en nuestras sociedades. Hay que seguir. Tal vez lo que haya que hacer es comprometerse. Necesitamos sentirnos corresponsables del devenir de nuestra sociedad, de nuestro pueblo, ciudad, país, continente… Necesitamos dar un paso al frente y empezarnos a tomar en serio eso de que si no se comprometen unos, lo harán otros. Y luego… habrá que aceptar y aguantarse.

Hay muchas maneras de dar pasos. Hay diferentes niveles. Y distintos grados. Cada uno debe ir buscando en cuál puede aportar más:

  • Un ámbito es el familiar. Hay que hablar de política en familia. Eso no es hablar sólo de las noticias sino de cómo se afrontan los problemas, de por qué todos somos responsables, de cómo buscar consensos, de valorar las opiniones contrarias, de escuchar… Y ver juntos algo actualidad, o leer la prensa de vez en cuando, o escuchar la radio o comentar sencillamente algo de lo que esté pasando ahí afuera. Es inculcar a nuestros hijos la necesidad de que sean ciudadanos activos y responsables y de que piensen no sólo en su propio bien o beneficio sino en el de todos.
  • Otro ámbito es el escolar. O nos pasamos por un lado o por el otro. O adoctrinamos vilmente a nuestros niños para que sean meros peones del sistema o pretendemos una escuela neutra, con profesores neutros, que no hable de ciertas cosas, ni fomente el espíritu crítico, ni se posicione ante determinadas realidades, ni ponga en cuestión lo peor del sistema actual. Pues no puede ser. Debemos favorecer los debates, las ideas, las personas con iniciativas. Debemos abrir la escuela al entorno y promover que sea parte del tejido social que le rodea. Debemos cultivar la vocación política entre todas las demás.
  • Luego tenemos todo el ámbito de la ciudadanía activa. Participación ciudadana en asociaciones, instituciones, entidades, proyectos… muy importante para generar vida democrática en nuestros entornos. Atender a mítines, a encuentros, escuchar a unos y otros, estar al tanto de propuestas y posibilidades, ser parte del barrio, conocer mis realidades vecinales… No sentirme actor pasivo del mundo que me toca vivir.
  • La red también tiene su arista política. No tanto por vomitar opiniones sobre este o el otro sino por promover la igualdad, dando voz a los que no la tienen, visibilidad a lo que vale la pena, fomentando cierta horizontalidad social donde todos seamos ciudadanos libres y iguales, aportando reflexión, teniendo puentes, generando diálogos… Al contrario de lo que muchos piensan, la red puede ser un lugar donde estar tremendamente activo.
  • Lo más conocido sean los partidos políticos, que necesitan personas que hagan de ellos verdaderas maquinarias para sacar adelante proyectos que consigan que todos seamos mejores y vivamos mejor. Partidos más transparentes, justos, honestos, democráticos internamente… Donde se valora la diferencia y no se promueve el borreguismo tras el líder. Partidos que respetan a los contrarios y que se dedican más a construir que a destruir. Y que saquen a la luz a la gente buena, potente y preparada que tienen y no a aquellos que más méritos partidistas han hecho para escalar al poder.
  • Y formar parte de la Iglesia, para los que somos creyentes, y ser cristianos auténticos es también una manera de implicarse y complicarse evidente. Posicionarse a favor de los más desfavorecidos. Aceptar a todos. Querer a todos. Denunciar la injusticia. Buscar la paz… Al estilo de Jesús de Nazaret.

No sé cómo lo ves, pero empieza a ser urgente que nos situemos. Tú y yo y aquellos a los que llegamos. Tal vez estemos en un momento crucial de la historia y alguien nos preguntará qué hemos hecho al respecto. No podemos mirar hacia otro lado.

Un abrazo fraterno
http://www.santicasanova.com

 

 

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