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Política y discernimiento comunitario

Brothers in Christ
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“La elección del partido, de la formación política, de las personas a las cuales confiar la vida pública, aun cuando compromete la conciencia de cada uno, no podrá ser una elección exclusivamente individual: Incumbe a las comunidades cristianas analizar con objetividad la situación propia de su país, esclarecerla mediante la luz de la palabra inalterable del Evangelio, deducir principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción según las enseñanzas sociales de la Iglesia.” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, nº 574)

Pocas comunidades conozco, al menos en España, donde se afronten las próximas elecciones generales, municipales, autonómicas y europeas con un discernimiento comunitario. ¡Madre mía! ¡Esto de la política es como el sexo! ¡Tabú! ¡No vaya a ser que los demás sepan lo que voto y se rompan vínculos fraternales sólidos!

Sí. La política sigue siendo un tema tabú en muchos ámbitos de confianza donde da miedo expresar opiniones, convicciones, sensaciones, tendencias de voto… Miedo a que los afectos se resquebrajen. Miedo a ser contrastados por personas que nos importan y nos quieren. Miedo a discutir. Miedo a darnos cuenta de que hay ámbitos de gran importancia donde no estamos de acuerdo. Miedo a mezclar política y religión. Miedo a controlar y ser controlados, a meternos en la vida de los demás y a que se metan en la nuestra.

Yo creo profundamente que el discernimiento comunitario siempre es necesario. Cuando la comunidad cristiana no vive su fe al margen de la sociedad en la que se inserta, no puede obviar el poner a la luz de la Palabra, todo cuanto acontece y escuchar la voz del Señor, también, a través de la voz de los hermanos. La comunidad previene de los autoengaños, cuestiona las razones, se confronta con el Evangelio con mayor verdad de lo que lo hace uno por sí mismo. La Iglesia, sabia siempre, ha ido tomando las decisiones más importantes sobre sí misma, sobre la verdad de la fe, sobre la doctrina y sobre la misma realidad trinitaria, comunitariamente. ¿Por qué nosotros, a pequeña escala, no hacemos lo mismo? ¿No será que no acabo de creerme eso de “vivir en comunidad”? ¿No será que la comunidad me molesta en los asuntos importantes y concretos de mi vida? ¿No será que no quiero que Dios se entrometa en las que considero “mis” decisiones? ¿No será que, ciertamente, vivo en paralelo fe y política, fe y ética, fe y sociedad, fe y cultura? ¿No será que sólo tengo a Cristo para rezos y celebraciones, pero lo arrincono cuando de la vida social, ciudadana, medioambiental, económica, laboral… se trata?

Hago un llamamiento para que estos días revueltos, de políticas partidistas, confrontadas, enfrentadas y relativistas, hagamos discernimiento comunitario. Ante la sombra de las políticas sin principios, interesadas, fragmentadas, sin discurso y livianas y fugaces, toda la fuerza de una comunidad asentada sobre la Roca de su Señor. Ojalá, al menos, nos lo planteemos. Seguramente, nos iría mejor a todos. En las parroquias, comunidades laicales, movimientos y congregaciones… ¡a por ello! No se trata de que nos diga nadie qué tenemos que votar. Se trata de mirar juntos, con la mirada del Evangelio, la realidad y descubrir, si es posible, la voluntad de Dios en este momento.

Y luego, cada uno que vote en consecuencia y en conciencia.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

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