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Pistas sencillas para vivir la fe en familia

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Este próximo fin de semana, mi mujer y yo nos encargamos de sacar adelante un taller sobre pastoral familiar en la Asamblea Anual que la Provincia Betania de los Escolapios organiza convoca anualmente. Es un taller solicitado por algunas de las familias que forman parte de la Fraternidad. Familias que han crecido, que han visto llegar niños al hogar en los últimos años y que, pese a estar dentro de la Iglesia, a veces tienen dudas de cómo acompañar en la fe a los pequeños y de cómo vivir en familia una dimensión tan importante.

Pensando sobre ello, se me ocurre comentar algún apunte que, al menos nosotros, consideramos importante:

  • La familia es el primer lugar, y el más idóneo, donde iniciarse en la fe. No es algo que podamos externalizar a terceros. Es la pequeña comunidad doméstica la que tiene el deber y el privilegio de acompañar y vivir en su seno esta dimensión de la persona tan importante. Así ha sido desde el comienzo y así sigue siendo.
  • Es importante que haya en casa un ambiente donde se pueda vivir “aquello que no se ve”. Me explico. No es algo sólo de fe sino también de conocimiento de uno mismo, de confianza en los otros, de sinceridad mutua, de perdón, de agradecimiento. Un lugar donde nos digamos lo que nos sucede, el cómo estamos, donde podamos preguntarnos por lo que sea, donde se perciba que lo que se ve y se percibe por los sentidos no es todo lo que existe. Un lugar donde se viva la alegría cotidiana, y la tristeza cuando toque; donde se mire el mundo con esperanza y se aprenda a degustar lo maravilloso de la vida en general y en particular y donde también se viva la muerte con naturalidad.
  • Dios es uno más y es importante en la familia. Por eso se habla de él. Por eso se acude a las celebraciones y a los sacramentos. Por eso rezamos. Por eso estamos comprometidos en mil y una cosas. Dios nos ha creado, nos ha llamado y está muy cerquita de nosotros. Y lo tenemos en cuenta a la hora de tomar decisiones importantes y lo tenemos en cuenta cuando las cosas van bien y cuando van mal. Por eso se celebra la Navidad y nos acordamos de María y de los santos y del Espíritu…
  • Vivimos en un mundo donde la tecnología y la ciencia nos han llevado a querer ponerlo todo en el campo de lo empíricamente medible y comprobable. Dios es misterio. Un misterio muy grande. No hay respuestas para todo lo que nuestra cabeza racional se pregunta. Algo maravilloso el misterio, que se esconde también detrás de realidades cotidianas de la vida: el amor, la compasión, el mal…
  • ¡Y qué importante es el relato! Qué importante contarles a nuestros hijos y compartir entre todos nuestra vida propia a los ojos de la fe. Y qué importante leer la Biblia juntos. Y qué importante seguir contando esos relatos que fueron para nosotros los primeros nexos de unión con la realidad de Dios y su pueblo. Contar la vida. Ponerla a la luz de la Palabra. Contar a Moisés y a Noe y algún profeta y a Rut y el nacimiento de Jesús, y la curación del ciego y la parábola de la oveja perdida…
  • Y repetir una y otra vez lo fundamental: Dios es misericordioso. Dios te quiere. Dios siempre está a tu lado. Dios te ofrece una manera de vivir maravillosa. Inténtalo. Y vive con alegría honda.

No es todo. Ni siquiera sé si es lo más adecuado. Pero es lo que nosotros podemos ofrecer.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

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