Aleteia

Muerte, dolor y sufrimiento en familia

Comparte
No soy partidario de esconder el sufrimiento, la enfermedad y la muerte a los niños. Sencillamente porque las tres son realidades existentes en nuestra vida y, además, inexorables. Acepto, como no puede ser de otra manera, que dependiendo de la edad de los niños, el acercamiento es distinto. Lo que no me sirve es el ocultamiento, el eufemismo.

Creo que actualmente hay entre muchos padres y madres, una tendencia a pensar que no hay ninguna necesidad de exponer a los niños ante situaciones dolorosas. Es como si sus hijos fueran a traumatizarse por descubrir que la muerte o la enfermedad forman parte de la vida. Y ante esa posibilidad, la elección es revestir la realidad de un color rosa o azul pastelón que vaya en la línea de un bienestar que se nos inyecta en vena desde pequeños y que nos mantiene completamente anestesiados y fuera de la realidad.

Nadie está hablando, al menos no yo, de coger a los niños de 6 años, sentarlos en un sofá y decirles que papá y mamá se van a morir y que ellos también se morirán. No se trata de eso. Yo lo que creo es que hay que ir aprovechando las oportunidades que nos da la vida para ir, poco a poco, acompañando estas realidades tan importantes para un ser humano, realidades trascendentales que necesitamos incorporar a nuestro ser.Se trata de aprovechar una enfermedad que llegue a la familia, la muerte de una mascota, la muerte de alguien cercano, alguna noticia de la actualidad, alguna historia o cuento o película donde hay sufrimiento, dolor y muerte… para sacar el tema y conversar un ratito. Y otro día, otro ratito. Y así sucesivamente.

De lo que no se trata es de no tener mascotas para no pasar por el trago de su muerte. De lo que no se trata es de llevar una enfermedad sin que los hijos lo sepan. De lo que no se trata es de decir que la abuela ha hecho un viaje a algún sitio de vete tú a saber donde. De lo que no se trata es de cambiar los cuentos y las historias de toda la vida y hacer desaparecer todo atisbo de penalidades. De lo que se trata es de privar a nuestros hijos de que no ayuden a su manera en los momentos difíciles, de que nos hagan preguntas importantísimas, de que se interroguen por aspectos por los que se ha interrogado el hombre desde los comienzos.

Sinceramente, no creo que los estemos protegiendo. Más bien pienso lo contrario. Los estamos dejando crecer sin recursos para enfrentarse a algo inevitable. Qué mejor que irlo trabajando en familia.

Cualquier día quitaremos la cruz y diremos que Jesús no murió. Pasó de la última cena directamente a la resurrección. Tiempo al tiempo.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Top 10 Santi Casanova
  1. Más leido
    |
    Más popular
Ver más