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Los altares mediáticos de la fama y los famosos

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Fue muy curioso ir siguiendo los últimos JJOO de Río de Janeiro y, en paralelo, encontrarme casi cada día con noticias acerca de la fe de algunos de los deportistas que en esos Juegos participaron. En general, las noticias hacían referencia a aquellos que alcanzaron, por sus éxitos, por su carisma o por su manera de competir, un alto nivel de popularidad. Por eso descubrí que Simone Biles, la campeona americana en gimnasia, era católica y no se perdía la misa o que el carismático velocista jamaicano, Usain Bolt, era católico y llevaba siempre sobre su cuello la medalla de la Milagrosa.

Pero claro, uno se encuentra hace tres días con una noticia del mismo Usain Bolt, acerca de la celebración de su cumpleaños en Río y de unas fotos y unos vídeos de la misma que han trascendido a la prensa, y uno se pregunta… ¿qué hacemos ahora?

Entiendo perfectamente que intentemos encontrar y mostrar referentes de fe populares en el mundo del espectáculo, del deporte, del arte, del cine… Entiendo que es bueno decirle a nuestros jóvenes que oye, se puede ser famoso y ser católico, se puede ser deportista y ser católico, se puede ser actor y ser católico… Pero eso tiene un evidente problema. La misma popularidad, la misma vida pública y expuesta de estas personas, nos va a traer más de un disgusto. ¿Todos somos pecadores? Por supuesto. ¿Todos erramos aún siendo creyentes? No cabe la menor duda. Pero también somos responsables de los referentes que elijo y que muestro.

Tengo la sensación de que a veces pecamos de “necesitar” encontrar ejemplos de hoy en el mundo de los “top” pero tal vez nos equivoquemos. Tengo la sensación de que a veces, en cuanto alguien popular dice que es católico, que va a misa, que reza… allá vamos con nuestros titulares… como si nuestra fe se enriqueciera con la grandeza y la fama de estas personas; como si fuera más sensato ser católico porque este o aquel famoso dice serlo también. Ojalá. Pero muchas veces, como ahora, estaría bien ser más prudentes a la hora de poner en “altares mediáticos” a personas que muchas veces no son tan ejemplares. En la Iglesia, no es la fama la que otorga el sello de calidad sino una vida gastada y entregada por amor a Dios y al prójimo.

Ahora deberíamos de sacar una noticia y explicar que está muy bien que Usain Bolt sea devoto de la Milagrosa pero que esa manera de festejar su cumpleaños, enrollándose con varias mujeres la misma noche, en un ambiente ciertamente “ligero”, y más a poco tiempo de su boda, pues no es lo más adecuado en el seguimiento de Jesús.

A veces los auténticos referentes los tenemos a la vuelta de la esquina. En general están escondidos, pasan desapercibidos, son pequeños y frágiles también pero muestran con su vida, y de manera más eficaz, el amor al Señor. Ojalá nos demos cuenta.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

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