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El acompañante de la bicicleta

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¿Cómo se enseña a montar en bicicleta? Después de tres hijos y muchas horas de sufrimiento, esfuerzo, alegría, lloros, aplausos y ánimos, sigo sin tenerlo claro. Bueno sí, perdón, lo tengo claro: no se puede enseñar a montar en bicicleta.

La bicicleta, en el fondo, se parece a la vida.Hay poco que enseñar y mucho que acompañar. No se trata tanto de explicar cómo se hace a quién lo quiere aprender, de contarle las claves y los trucos, como de animarle a coger la bici y a conseguir, tras varios intentos, mantener el equilibrio y poder rodar con soltura. Pero este «animar» no es dar una palmadita en la espalda y desear suerte, no es abandonar a la persona y esperar que aprenda pronto… no… Hay que acompañar y esto quiere decir ir al ladito, agarrar la bici al principio, ayudar en el arranque, ir soltando poco a poco y, también, recoger del suelo y curar golpes y, también, «obligar»a seguir practicando cuando al otro no le apetece seguirse dando tortas.

Este acompañar requiere abajarse y torcer la espalda. No es un proceso sencillo. La paciencia se pone a prueba y también la capacidad de equilibrar exigencia, motivación, reconocimiento, corrección… ¡Todo un arte! No me digáis que todo esto no os suena a mucho, más allá de la bicicleta…

Estos días mi hijo más pequeño está terminando de aprender. Él no sabe la importancia de la batalla que está librando ya…

Un abrazo fraterno – @scasanovam

 

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