Aleteia

Dejar de ser quien eres en la vida de pareja

Comparte
Ayer por la noche tuvimos sesión de cine en casa. Las vacaciones nos presentan un escenario ideal para, teniendo más tiempo para descansar, poder realizar actividades reservadas para los fines de semana el resto del año. Echaban por la tele la película de Julia Roberts y Richard Gere, “Novia a la fuga”, y allí nos sentamos todos para verla.

Detrás de la apariencia de comedia romántica, la película me dio juego para hablar con mis hijos un tema fundamental para sus futuras relaciones de pareja y para un futuro posible matrimonio; un tema que, lejos de ser ficción, está a la orden del día en muchas parejas que he conocido y que conozco actualmente. Maggie, como así se llama la protagonista, se escapa cada vez que va camino del altar. Así lo hizo las tres veces en las que lo intentó, con tres pretendientes distintos. Eso es lo que investiga el periodista protagonizado por el Sr. Gere. Detrás de esas huidas se esconde una realidad de la que Maggie sólo será consciente al final: ninguno de sus pretendientes sabía realmente quién era ella y no era por culpa de ellos, sino que ella se había “escondido” y simplemente, en cada caso, era quién cada uno esperaba. Maggie le daba a cada pretendiente lo que esperaba. Comía lo que a ellos les gustaba. Tenía con cada uno los hobbies que ellos tenían. Ella vivía en función de la vida de ellos.

Es uno de los mayores venenos de la vida en pareja: dejar de ser quién uno es para ser lo que el otro desea. Una cosa es vivir juntos, una cosa es estar en comunión, una cosa es “ser uno”, una cosa es esforzarse por hacer feliz al otro… y otra bien distinta es traicionarse, funcionar desde la mentira de uno mismo, representar un papel, someterse. No siempre es fácil encontrar la frontera y muchas veces el equilibrio es complejo. Pero errar en este aspecto es una de las causas de ruptura que más he visto en parejas conocidas.

Mi pareja, mi esposo, mi esposa, nunca debería conducirme por el tortuoso camino de mi negación, de mi perdición como ser individual, autónomo, libre, único e irrepetible. Casi más bien debería darse lo contrario: desde el amor compartido, desde la comunión profunda, debo llegar a ser más feliz, a ser más yo, a ser mejor yo, a construir mejor el nosotros. El sometimiento, aunque esté tantas veces revestido de otra cosa, no es fruto del amor ni es constructor de amor.

Por eso es tan importante la madurez personal para que una relación de pareja vaya por buenos derroteros. Hace falta saber quiénes somos, cuáles son nuestros dones, haber integrado nuestra historia, tener nuestras principales heridas bien curadas… porque sino la confusión está servida.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Top 10 Santi Casanova
  1. Más leido
    |
    Más popular
Ver más