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Ataques y reacciones

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Tenemos mucho que purificar. Lo digo como lo pienso. Claro que me parece provocador el cartel en Valencia en el que se veía a la Virgen de Montserrat y a la Virgen de los Desamparados besándose. Claro que está fuera de sitio. Claro que es muestra de una antipatía crónica, casi obsesiva, que algunos les tienen a los cristianos y la Iglesia. Estamos de acuerdo. Pero, como siempre, entramos al trapo y nos quedamos un poquito al descubierto.

Lo digo simplemente porque como seguidores de Jesucristo, nos deberían resultar inaceptables, insoportables, inadmisibles (y se me acaban los calificativos), a mí el primero, las imágenes, las fotografías, que no carteles, de los naufragios en el Mediterráneo, de los refugiados en los campos de media Europa, de los niños huérfanos de Siria, de los que se siguen muriendo de hambre en media África, de los misioneros a los que muchas veces ni conocemos porque su misión nos queda demasiado lejos… Esas imágenes no son campañas de márketing de nadie sino la pura realidad, la que acontece en nuestros barrios, en nuestras fronteras, en nuestro país… Como seguidores de Jesucristo, nos debería resultar inaceptable, insoportable e inadmisible la corrupción existente a nuestro alrededor y en la que caemos muchos de nosotros al seguir cobrando o pagando en negro, al aceptar o emitir facturas sin iva, al intentar que Hacienda no se percate de tal o cual ingreso… El olor a basura corrupta nos debería hacer salir a la calle a exigir seriedad, dignidad, responsabilidades, limpieza, verdad, trabajo digno…

Sin querer generalizar, pero sí intentando hacer autocrítica (porque yo me considero el primer tibio y mediocre), me aterra que seamos capaces de clamar al cielo por oportunistas y obsesivos ataques, y mientras, sigamos sin ayudar al pobre de la puerta de la iglesia, al vecino que se ha quedado sin trabajo, a la organización que necesita fondos, a Cáritas que necesita de nuestro tiempo… Seguiremos llenando nuestros católicos muros de Facebook con nuestra indignación mientras seguimos sin dar la vida por los más pobres, por los enfermos, por los presos, por las ovejas perdidas, por las adúlteras arrepentidas, por las prostitutas, las madres solteras, los divorciados, los pecadores… a los que no consideramos de los nuestros.

No quiero que nadie piense que justifico lo más mínimo el cartel y que piense que no hay que decir una palabra ante eso. Pero, por favor, no colemos un mosquito y nos traguemos un camello…

Un abrazo fraterno – @scasanovam

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