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A propósito del poliamor…

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Esta es mi reflexión tras la lectura de la crónica “El poliamor sale del armario”, de Lucas de la Cal, en el diario El Mundo, el pasado viernes, 20 de mayo de 2016.

“No creen en el mito romántico del siglo pasado. En esta relación de tres no hay una media naranja ni un príncipe azul. Viven en pisos separados, pero la idea de convivir en una policasa les ronda la cabeza.”

Queridos amigos. Es verdad. El mito romántico del siglo pasado ha hecho mucho daño en el subconsciente colectivo. Eso de querer a la persona con la que te casas, eso de poder elegir, plantearse un proyecto a largo plazo, entender que es un proyecto bonito y lleno de belleza pese a las dificultades… es verdad, es una mierda. Está anticuado. ¿A quién se le ocurre? ¡A la hoguera con Disney, Bécquer y mi amigo Paco, que es un romanticón!

Lo de la policasa… no lo veo yo tanto invento ¿ves? En España, con la crisis, hay mucha gente compartiendo piso; perdón, compartiendo una policasa. Palabra en sí misma desagradable y, ciertamente, mal construida pero oye… ¡qué más da! Que fluya el amor…

«Somos poliamorosos y una de las cosas que defendemos es que se pueden mantener relaciones sin que haya sexo. Lo importante es tener un proyecto de vida juntos».

Después de los Osos Amorosos, no había oído una palabra tan del mito romántico del siglo pasado como ésta: poliamoroso. Esta palabra está mejor construida que policasa, lo cual es para felicitar a su autor. Poliamoroso es etimológicamente alguien con muchos amores. Yo debo de serlo también. Jesucristo, ¡que nos pidió hasta amar a nuestros enemigos!, debe serlo también. Yo, en concreto, quiero a mi madre, a mi padre, a mi hermano, a mi mujer, a mis hijos, a mi amiga Malu, y a Ceci, y a Pili, y a los de mi comunidad y a mis alumnos y mis nuevos amigos salmantinos, quiero a mis cobayas, a mis libros y a una pelusa que hay en mi dormitorio que ya es como de la familia. Me atrevo a decir que soy de los tíos más poliamorosos que conozco. ¡Es más! ¡También defiendo que se pueden tener relaciones sin que haya sexo! Puedo asegurar que de los antes citados, sólo hubo y hay sexo con mi mujer. ¡Las demás son relaciones poliamorosas! Yo antes les llamaba amigos y amigos, familiares, etc. pero eso es un vocabulario extinto y ciertamente impuesto por un movimiento encabezado por la RAE que intenta oprimirnos imponiéndonos un vocabulario concreto… ¡Libertad! ¡Polilibertad! ¡Polipalabras! ¡Politonos! ¡Policías! ¡Uy, policías no, se me ha escapado!

“Hacemos lo normal. Ir a cenar, al cine, de vacaciones, juntos y separados. La única diferencia es gestionar los tiempos, organizarte.”

Sigo reafirmándome como poliamoroso. Yo también, con mi mujer y mis familiares y amigos, hacemos lo normal. Vamos a cenar, vamos al cine, vamos de vacaciones, juntos y separados. ¡Y lo de gestionar el tiempo es un problema global! ¡Todos los padres y madres de España que conozco tienen que gestionar el tiempo y organizarse! Todos ellos son “polipadres” y “polimadres”.

“Lo llaman poliamor, y está de moda. En realidad siempre lo ha estado, sólo que con otros nombres. «Poliamor es la filosofía no posesiva, honesta, responsable y ética de amar a varias personas al mismo tiempo. Implica el consentimiento y conocimiento de todos los involucrados.”

Está de moda. Siempre lo ha estado. El matrimonio de siempre está pasado, es de carcas, de viejos. Es más, el matrimonio de siempre es posesivo, deshonesto, irresponsable y falto de ética lo mires por donde lo mires. ¡Menos mal que ha llegado el “poliamor”! La diferencia es sustancial. En una pareja normal, la presentas a tus amigos usando los determinantes posesivos: mi pareja, mi mujer, mi chica, mi madre, mi amiga… ¡Qué escándalo! ¡Ni que fuera tu mujer, tu chica, tu madre, tu amiga…! Tremendo. Los poliamorosos somos más de determinantes demostrativos: esta, esa, aquella… dependiendo de si la tenemos al lado o se ha ido a la barra a pedir un gin-tonic. La diferencia en la filosofía que hay detrás es notable. ¡Y ahora puedo amar a varias personas a la vez! No como antes… Antes en casa yo tenía un cuadro en la nevera que me indicaba a qué hijo amar cada día… Ahora ya no. Ahora cada día es para todos… ¡Y eso me llena de felicidad!

«Es difícil de explicar y de entender, pero nos da igual. La gente se puede pensar que somos unos viciosos salidos y que esto lo hacemos porque somos jóvenes, pero en realidad nos queremos y tenemos una relación súper bonita»

No tengo palabras… Es tan súper bonito… Hay más gente que puede bajar la basura, más gente a recoger la mesa, más gente a preparar el desayuno, colgar la ropa, planchar… Si uno tiene un mal día, pues hablas con otro. Si a una le duele la cabeza una noche, pues lo haces con la siguiente. Me parece jorobado lo de los policumpleaños y los polianiversarios… ¡Y las polisuegras! ¡Los policuñados! ¡Las policenas de Navidad! ¿He dicho Navidad? Lo siento… Nosotros somos más de solsticios… ¡No me digas que no es tentador!

“Hace 10 años, Carmen le confesó a Víctor que se había enamorado de un compañero de su trabajo, pero que a él le seguía queriendo de la misma manera. «Yo acepté la situación para salvar mi matrimonio y entonces pactamos poder tener una relación con otra persona siempre y cuando nos lo contemos, sin engaños ni mentiras»”

De la misma manera Víctor. Que te quiere de la misma manera. De aquella manera. Menos mal que eres un tipo abierto y lo entiendes y oye, ¡por tu matrimonio lo que sea! ¡Claro que sí! ¡Y la de divorcios que nos ahorraríamos! Si es que la gente no entiende esto ¿verdad amigo? Menos mal que existís los gurús, los visionarios, los garantes de la libertad que lo sacrificáis todo por el bienestar de los demás. ¿Por qué decir que tu mujer te pone los cuernos y que tú se los pones a tu mujer, si se puede decir que sois un grupo poliamoroso organizado y súper bonito? Si Zapatero no usaba la palabra crisis y Rajoy da ruedas de prensa a través de un plasma, si para Mas, España les roba… pues para ti eso no son cuernos y ¿quién te lo va a discutir? ¡Con un par amigo!

“Llegué a pensar que yo no sabía amar, hasta que me di cuenta de que era la sociedad la que me había impuesto esos valores y que en realidad yo era mucho más feliz sin tener que amar de forma limitada»”

Maldita sociedad. Malditas imposiciones. Malditas limitaciones. Vosotros sí que sabéis lo que es amar de manera ilimitada, no como los que lo dejan todo para irse de misioneros al Tercer Mundo, o de cooperantes, no como las monomadres monógamas que se desviven por cada uno de sus hijos (a los que he echado en falta en vuestras polirelaciones), no como los maestros que saben lo que es dar la vida cada día por cada uno de sus alumnos, no como la monja que cambia pañales de ancianos a cualquier hora del día y de la noche en la residencia a la que llevamos a los viejos que no entran en nuestros esquemas de polifelicidad, no como el político y la política honesta que piensa en sus ciudadanos desde que se levanta hasta que se acuesta aún a sabiendas de que haga lo que haga recibirá crítica tras crítica… Todos esos viven en la oscuridad. Vosotros sí que sabéis. Os debemos una. Gracias.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

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