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4 intuiciones políticas para un católico

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La situación política en buena parte del mundo hispanohablante no es sencilla. Uno mira a España, a Venezuela, a Argentina, a Brasil, a Cuba, a México, a Colombia y a otros lugares y se da cuenta que es difícil zafarse de tiempos difíciles. Evidentemente, no es fácil vivir en momentos complicados de la historia y todos, si nos dejaran elegir, preferiríamos lugares paradisíacos, socialmente hablando, donde reinaran la paz, la justicia, la igualdad, la sensatez, la responsabilidad…  No va a poder ser. Y no creo que pueda ser jamás. El pecado de unos y otros siempre lo enturbia todo aunque, es verdad, unas veces más que otras.

¿Y qué hacemos los católicos ante este panorama? Yo no tengo la respuesta, sólo intuiciones personales que os quiero compartir para poderlas dialogar con aquellos que estén dispuestos.

  • Lo primero que intuyo es que los tiempos difíciles son siempre una oportunidad. También lo son para la Iglesia. Tiempos como los actuales deben llevarnos a repensar, a discernir, a crecer en oración, en confianza, a no darlo todo por creído sin más, a afinar la comunicación de la Buena Noticia, a ser luz en medio de la oscuridad. Cuando nos hemos acomodado, cuando también nosotros nos dejamos llevar por el poder… las cosas no han ido bien.
  • Lo segundo que intuyo es que vamos a ser tentados de manera muy fuerte a mezclar Estado e Iglesia, política y fe. Claro que tienen relación pero ¡cuidado! Qué fácil es pedir que se creen partidos políticos cuyo programa electoral sea casi casi el Catecismo. Qué fácil es decir que como católico no encuentro a ningún partido que se ajuste a los principios de mi fe y así desentenderme del proceso político de mi país, de mi comunidad, de mi estado, de mi ayuntamiento. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Ojalá siga habiendo católicos con ideas políticas diversas, con diversas maneras de aportar soluciones para conseguir el bien común. Sigo encontrando verdad y Evangelio en muchas opciones y veo con alegría como hay católicos en unas opciones y en otras.
  • Lo tercero que intuyo es que aquellos católicos comprometidos políticamente en los diferentes partidos y opciones también van a ser tentados fuertemente. Van a sentir justo la tentación contraria a la anterior: nada tiene que ver la política con la fe y, por tanto, se puede destruir, confabular, corromper, tergiversar, manipular, gobernar de espaldas al Evangelio, desde un escaño, y luego ir a misa todos los domingos, comulgar y aquí paz y después gloria. No se puede, siento dar la mala noticia.
  • Lo cuarto que intuyo es que como católico estoy llamado a rezar la oración de Francisco y a ponerla en práctica cada día, como una muestra de audaz, novedosa y valiente opción política: ser instrumento de paz, poner amor donde haya odio, poner unión donde haya discordia, poner verdad donde haya error, poner luz, poner esperanza, poner alegría. No hay, repito, acción política hoy más revolucionaria y transformadora que ésta. ¡A por ello! No permitamos que nos encasillen, que nos etiqueten, que nos asignen un bloque. No nos encerremos, no seamos los abanderados de nadie más que de Jesús de Nazaret. Y sí, asumamos que el camino no es de rosas y que Getsemaní llega siempre para aquel que camina con el Señor.

Vivo el presente con expectación, con serena preocupación y con mucha esperanza. Si cada uno pone lo mejor que tiene encima de la mesa… todo saldrá adelante.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

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