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Y se impuso el sentido común

Shutterstock-Alinute Silzeviciute
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Qué bien se siente una cuando se impone el sentido común.

En el día a día con niños hay muchas cosas que hacemos o muchas decisiones que tomamos y de las que somos plenamente conscientes. Pero ¿quién no ha cedido alguna vez a una moda, una tendencia o a un plan que te viene dado?

No tengo problema en ir contracorriente, pero es cierto que no siempre puede estar una «en pie de guerra». Por eso cuando hace nos días una madre propuso en la reunión de la clase de mi hija pequeña suprimir los regalitos al resto de compañeros con motivo de los cumpleaños y llevar a cambio un bizcocho o algo del estilo con lo que los niños puedan celebrar en clase un día especial, pensé «qué bien que se haya impuesto el sentido común».

La propuesta se ha sometido a votación y la aceptación ha sido mayoritaria.

Es cierto que es un detalle pequeño pero que a los adultos nos supone tiempo y dinero. Una complicación añadida a jornadas ya de por sí cargadas de tareas que debemos sacar adelante.

Los niños al final se acostumbran a estar más pendientes de lo material que de la esencia de las cosas. Y es una pena. Entrar en esa dinámica les genera con el tiempo una resistencia para disfrutar de aquello verdaderamente importante en la vida. Sentirte acompañado en un día especial, divertirte con la gente que quieres, dar gracias por cada día de vida y por todas las personas que están junto a ti acompañándote mientras te vas haciendo mayor…  cosas que se dan por supuestas, pero que podrían no estar y que son el verdadero regalo.

A veces educar y atender a los hijos es complicado, pero a menudo nos complicamos la vida nosotros solitos. Y si hay una situación que se presta a que los padres perdamos la sensatez es la celebración de los cumpleaños. Afortunadamente hay personas que tienen la libertad de criterio para de la manera más sencilla reconducir las situaciones. A veces son opiniones compartidas por otros, pero que nadie se atreve a decir en voz alta.

Acaba de comenzar el curso. En los próximos meses espero tener la medida exacta de cordura y creatividad para enseñar a mis hijos a disfrutar de la vida y de la amistad sin necesidad de mucho artificio y sin dejarme llevar por lo que dicten las modas, cuando éstas no me convenzan. Espero también ser más lanzada para decir lo que pienso aunque mi propuesta no vaya a tener la acogida que la que centra el post de hoy. @amparolatre

 

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