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Ser madre es…

Baby and Mother
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Soy madre desde hace 14 años, y llevo seis contando cómo es mi vida con niños a golpe de post. Sin embargo, creo que nunca he intentado terminar la frase «Ser madres es…».

Este año el Foro de la Familia nos anima a hacerlo con motivo del Día de la Madre y asumo el reto. Allá voy.

Para mí ser madre significa aprender a vivir con un horizonte más amplio que mi propio ombligo; significa tener la «opción entrega» en «modo on», permanentemente. Algo que suena muy bonito, pero que cuesta horrores llevarlo a la práctica.

Significa también ser capaz de divertirme con cosas sencillas como repetir infinitas veces «jamónjamonjamon» o «limpiolimpiolimpio» en un viaje Madrid- Castellón.

Gracias a la maternidad sé dibujar helicópteros hasta con los ojos cerrados (nuestra benjamina estaba obsesionada con ellos) y familias numerosas de patos, por no hablar de la cantidad de cosas que soy capaz de hacer mientras frío croquetas.

He renunciado a ducharme en la intimidad -bueno realmente podría decir que casi casi he renunciado a la intimidad- y a poder improvisar un café con una amiga.

Desde que soy madre tengo prioridades diferentes, he desarrollado habilidades nuevas y he descubierto que todavía se puede mucho cuando parece que ya no puedes más.

Creo que puedo decir que soy una estupenda contadora de cuentos, he mejorado muchísimo haciendo manualidades y soy «una fiera» con la pistola de silicona. También he mejorado en la cocina, en capacidad para organizar tiempos y espacios y en mis grandes asignaturas pendientes, la paciencia y la autoestima. Creo que ser madre me ha hecho mejor persona.

Ser madre es tener un montón de razones para reírte y vivir un montón de momentos de una ternura que jamás antes habías sentido.

Ser madre también es encerrarte en el baño a llorar porque estás al límite o sentirte fatal por querer salir corriendo de casa hasta llegar a una isla desierta. A ratos es sentirte sola, incomprendida y culpable.

El amor y el miedo adquieren una nueva dimensión desde el mismo instante en el que tienes a tu bebé en brazos.

Si me pongo en clave materialista diré que uno de las cosas que más cambia en la vida de una mujer desde el momento que es madre es el bolso. De repente se llena de toallitas, mono dosis de suero, hojas secas, piedras preciosas, peluches y chupachups sin acabar, que se pegan con todo.

Ser madre es que la casa se quede pequeña de la noche a la mañana con un montón de cachivaches prescindibles y que tengas que habilitar un cajón en el baño para antitérmicos, cremas de distintas texturas y un kit para golpes y heridas. Aunque las principales heridas que tenemos que curar las madres son las heridas del alma.

Durante los primeros años ser madre es olvidarte casi de tu vida para ocuparte de la suya. Sin embargo, años después te das cuenta que o redescubres quién eres o pierdes capacidad para entregarte, reírte y experimentar la ternura de la que hablaba antes.

Ser madre no es fácil, no siempre es bonito y es muy sacrificado, pero compensa con creces. En mi caso solo puedo decir que desde que soy madre mi vida tiene muchísima más emoción y es más plena. Porque no hay nada, absolutamente nada, comparable a ver crecer a tus hijos y poder estar ahí para compartir los buenos momentos y poder tender la mano en los complicados. ¡Feliz Día de la Madre a todas! @amparolatre

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