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Se admiten protestas

Bruce Tuten-CC
No obligarles ni amenazarles con frases del tipo: “Si no comes toda la comida, no verás la tele”. No tienen ningún efecto positivo relacionado con las preferencias de los niños o que mejoren la calidad de la alimentación.
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Cuando ayer canté el menú para cenar, les dije también que admitía protestas porque era consciente de que «pescado a la plancha con patatas» no es el colmo de la creatividad. Pero la tarde no había dado para más y lo sabían.

Permitirles «el quejido», fue la clave para que rebañaran los platos. Manda narices.

Hoy he empezado la jornada leyendo un artículo que me ha hecho pensar en lo regular que lo hacemos a veces con la alimentación de nuestros hijos, cuando tampoco es tan complicado ofrecerles comidas medianamente saludables.

Sé lo que es no tener ni tiempo, ni ganas para tener croquetas caseras o berenjenas rellenas a diario, pero también compruebo que hay opciones sencillas y sanas para no tener que recurrir ni al zumo envasado, ni al bollo para merendar.

He empezado reconociendo que no soy el colmo en la cocina, pero es cierto que intento hacer las cosas lo mejor que puedo y ofrecer a mis hijos aquello que es mejor para ellos. Por eso en la «bolsa de las meriendas» llevo siempre frutos secos y pan recién comprado. Lo compro de camino al colegio y mis hijos se lo comen «felices como perdices» a palo seco. Sin nada dentro. Creo que los días en los que no da tiempo para más -que los hay- es mejor recurrir a algo sencillo pero sano que al chute de azúcar y grasas. Si con el calor piden algo fresquito intento comprar bricks de leche pequeños, antes que refrescos y zumos envasados.

Dicho esto os cuento también que el día que lo que llevo en la «bolsa de las meriendas» son donuts tampoco voy a morirme por el sentimiento de culpa. Lo único que pretendo es compartir con vosotros la certeza de que en «lo sencillo» tenemos la solución a muchos problemas.

Para que veas que lo mío es simplificar al máximo el día a día  te diré que «mis primeros platos» favoritos para las cenas, en días de esos en los que te pilla el toro giran en torno a las ensaladas. Porque la comida rápida, cuando es casera, no tiene por qué ser «comida-basura»:

  • Ahora que suben las temperaturas, para las cenas preparamos muchas ensaladas de tomate que a los míos les encantan con queso fresco y anchoas.
  • Las ensaladas camperas o de pasta son platos que suelen tener éxito y que nos permiten ofrecer una ración de atún o de legumbres.
  • Prueba a preparar en el horno una bandeja con patata, brócoli, calabaza y calabacín con aceite, sal y pimiento colorado.

Cuando tenemos poco tiempo estas opciones me parecen infinitamente mejores que los fritos congelados. ¿No os parece?

Para «los segundos platos», por la noche, somos muy de cosas a la plancha. Pero esta temporada el plato estrella ha sido la «tortilla al horno» .Sí sí, como lo oyes. Te explico:

  • Batir los huevos y salpimentarlos
  • Mezclar con patata, zanahoria y cebolla rallada.
  • Yo lo meto en el horno quince minutos en una bandeja de cristal (pon papel de cocina para que no se te pegue) con mucho queso rallado por encima.
  • Puedes servirla con un poco de tomate frito.

De todas formas, está comprobado, si tus hijos ya tienen más de doce o trece años, la mejor manera de evitar protestas es invitarles a que sean ellos los que preparen alguno de los platos del menú. Verás como en estos casos todo esta de rechupete. En cualquier caso, mi principal invitación hoy es a apostar por platos saludables y sencillos, en lugar de dejarnos llevar por lo precocinado. Los buenos hábitos durante la infancia son la garantía de la buena salud en el futuro. @amparolatre

 

 

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