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Qué vicio

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En las últimas semanas mis hijos le rascan minutos al día para «ganarle una partida a papá a las sardinas».

El juego llegó a nuestra familia casi de casualidad. Le cayó a nuestra benjamina en su último santo y desde entonces no hay día que no echemos una partida.

Sé que lo he dicho muchas veces pero en las casas con niños de distintas edades lograr reunir a todos en torno al mismo juego o la misma actividad es una misión imposible.

Pero a veces la vida nos sorprende con las cosas más simples. En nuestro caso ha sido con un sencillo juego de cartas, apto para todas las edades y que además sirve para trabajar la atención y la memoria visual.

En la última semana han pasado cosas como que mis hijas se han arreglado por la mañana en tiempo récord para poder echar una partida con su padre antes de ir al colegio.

Aunque es cierto que entre mi marido y mi benjamina hay mucha diferencia, también lo es que el factor suerte juega un papel importante y puede suceder que la más pequeña dé una paliza al mayor.

Hace unos días la escena fue la siguiente. «Mi benjamina» metió caña a «mi adolescente favorito» para que terminara rápido las cosas del colegio y poder jugar una partida los dos contra su padre, al que no lograba ganar. Ella pensaba que con su hermano mayor como aliado, la revancha sería suya, pero no fue así.

Mi marido, el muy puñetero, cuando estaba a punto de ganarles le dijo: «Si quieres te dejamos cambiar de equipo».

«Mi adolescente favorito» y yo echamos una mirada taladradora a mi marido. ¿Cómo podía poner a nuestra peque en semejante tesitura?

Pero «mi benjamina», tan discreta ella siempre; a ratos tan aparentemente frágil, nos dio a todos una lección. No necesitó ni dos segundos para decir que ella se quedaba con su hermano aunque perdiera.

Por supuesto, al terminar la partida, la felicitamos y le hicimos ver lo difícil que es ser leal cuando las cosas no van bien.

El juego «Sardines» que hoy os recomiendo nos está brindando la oportunidad de aprender grandes lecciones a todos. Partidas cortas, normas fáciles de entender y rápido de sacar y recoger. Perfecto. No sé cuánto tiempo durará este idilio con «Sardines», pero a día de hoy os lo recomiendo muchísimo. @amparolatre

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