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Que se note, por favor

© Gilles RIGOULET / CIRIC
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Siempre he leído con cierta repulsa las noticias y comentarios que se refieren a que tal o cual famosa está fantástica después de dar a luz, porque han vuelto a la talla o al aspecto anterior al embarazo en tiempo récord.

La verdad es que no es solo repulsa lo que siento en estos casos. Siento pena y hasta dolor por ese bebé, esa personita que ha estado nueve meses dentro de nosotras y que ahora porque así lo dictan las tendencias, tiene que parecer que nunca estuvo allí.

Una puede tener mejor o peor genética; más o menos facilidad para recuperarse de un cambio físico tan brusco, pero la maternidad deja huella, a todos los niveles. Nada vuelve a ser igual. Ni el cuerpo, ni la mente, ni el corazón, que comienza a querer y a temer con una intensidad que jamás habíamos experimentado.

La moda «curvie» ha llegado pisando fuerte y con ella, alguna que otra portada de «celebrities» que muestran sin tapujos su cuerpo después del parto, con un tono muscular y una líneas que nada tienen que ver con lo que reflejan habitualmente las revistas y ofreciendo una imagen que está más cerca de lo que sucede en la vida real de una mujer que acaba de dar a luz.

mamá y bebé
© Gilles RIGOULET / CIRIC

Sin embargo, corremos el riesgo de desenfocar el asunto si nos limitamos a la parte estética, porque lo cierto es que el sobrepeso no es saludable. Después de dar a luz, lo recomendable es que sin presiones y sin agobios y fruto de una dieta equilibrada acompañada de ejercicio físico, recuperemos tono muscular y más o menos volvamos a nuestro peso.

Tengo la impresión que estamos pasando de un extremo a otro, porque tan insano es ver esqueletos vivientes por las pasarelas como hacer del sobrepeso una nueva bandera. Como siempre en el término medio está la virtud.

Los cánones de belleza que marcan las revistas y los medios de comunicación nos hacen un flaco favor a las mujeres. Especialmente vulnerables son nuestras adolescentes que atraviesan una etapa en la que suelen nadar en medio de la inseguridad. Y por supuesto cualquier mujer que acabe de ser madre, que tiene que aprender a entender a su bebé de la noche a la mañana y a aceptar la nueva imagen de sí misma.

Liberémonos del lastre de aspirar a ser como antes. Yo tengo tres niños como tres soles y quiero que se me note. Mis físico, mis arrugas y mis «ojeras del amor» (como decía un anuncio de Coca-Cola de mi época) son en parte, debido a la maternidad y está bien que sea así. @amparolatre

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