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Mudarse a altas temperaturas

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Están las mamás normales y las viven la vida con una dosis extra de valentía. Están las que simplificamos hasta el extremo el día a día y durante lo meses de junio y julio un poquito más si cabe, y en otro bando diferente las deciden que todavía pueden con más.

Están las que tiramos de congelados de vez en cuando y de sandwiches de jamón y queso calentitos para algunas cenas y las que preparan un guisatido diferente cada día y croquetas caseras una vez a la semana.

Yo aguanto el tirón bastante bien hasta que llega junio. Pero llegados a este punto del curso y sobre todo, cuando empiezan a subir las temperaturas mientras mi tensión baja y baja, no puedo aspirar más que a lo urgente e imprescindible.

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Y claro, en estas circunstancias, no puede dejar de admirar la energía de mi amiga María, que con tres niños va y decide mudarse, por tercer año consecutivo, por estas fechas. Querida amiga, tengo que decirte, que no se si lo tuyo es virtud o vicio.
Desde aquí todo mi ánimo para esta nueva batalla a la que te enfrentas en los próximos días. Silba, haz señales de humo si necesitas refuerzos o que te lleve unas raciones de pizza y un poquito de gazpacho. No me pidas croquetas, porque la temporada en mi casa abarca solo de septiembre a junio. Cuando se termina el colegio no hay tiempo para extras de este tipo.
María es peleona. Una gallina clueca que mueve Roma con Santiago cuando se trata de buscar lo mejor para los suyos. Encontrar la casa en la que construir un hogar es una de las decisiones importantes en la vida. Sobre todo cuando hablamos de familias numerosas. Parece que mi amiga la ha encontrado. Y si a ella le parece; seguro que lo es. Espero que sean muy felices y que puedan hacer mucho bien desde su nueva casa. Desde luego, mudarse en estas fechas y a esta temperatura tiene que tener alguna recompensa. Os deseo mucha felicidad en vuestro nuevo hogar. @amparolatre
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