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Lo acogedor

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Hasta que «Borgen» llegó a nuestra vida, Dinamarca era un país con poco interés para mí.

Sin embargo, desde que mi marido y yo nos enganchamos a la serie, leo con más atención las noticias relacionadas con este lugar.

Últimamente se ha puesto de moda el «hygge», que se pronuncia «hu-ga» y que a mí me parece una chorrada como la copa de un pino. Pero parece ser que los daneses están exportando con éxito esta «propuesta» de felicidad que consiste, en resumen, en redescubrir el valor de lo «hogareño». No entiendo muy bien qué nos aporta el «hygge», pero lo cierto es que la moda está calando.

En casa, últimamente los fines de semana nos despertamos con ganas de quedarnos en pijama y vivir el día a cámara lenta. Mis hijos no tienen muchas extraescolares y yo intento simplificar el día al máximo durante la semana. Pero supongo que aún así, estamos cansados y cuando llega el fin de semana necesitamos frenar en seco.

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Cuando esta mañana he visto lo que nos pedía el cuerpo a todos y he propuesto ir a misa por la tarde me he encontrado con un aplauso general. La decisión ha sido sinónimo de «relax», porque lo cierto es que ir a misa supone «andar» metiendo prisa desde primera hora.

Irene y Sara tienen un juego favorito, al que solo pueden jugar si disponen de mucho tiempo por delante. Sin duda, hoy era el día. Irene se ha convertido rápidamente en «Sofía» y Ángel en «Manolito», los maestros de Sara que asiste fascinada a esta escuela «ad hoc» que sus hermanos montan para ella por toda la casa y que engloba sesión de lengua, mates, recreo, almuerzo en la cocina, campaña solidaria y concurso de pintura.

Lo más complicado ha sido explicarle a Sara que a lo largo de la mañana iban a vivir varias jornadas escolares, pero en el momento que ha entendido de qué iba la historia todo ha ido rodado.

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Entre clase y clase ha venido a darme abrazos y yo le he susurrado: «qué suerte tienes de tener dos hermanos así ¿eh?».

Y así hemos llegado, casi sin darnos cuenta a la hora de comer a un ritmo deliciosamente relajado. Pensando en ello me ha venido a la mente el «hygge» danés, que ahora mismo, a mí personalmente no me aporta nada diferente a lo que encuentro en estas jornadas en las que optamos por quedarnos tranquilamente en casa y disfrutamos de ello. A menudo no es necesario hacer nada extraordinario para disfrutar en familia. Basta simplemente con estar. ¡Feliz domingo! @amparolatre

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