Aleteia

Lactancia o biberón

Comparte
Tenemos a varias asociaciones de maternidad enfrentadas a raíz de las declaraciones de la Asociación de matronas británicas, que han afirmado que «la decisión de dar o no el pecho es una elección de la mujer y debe ser respetada».

En España, la Federación de Matronas no sólo comparte la opinión de sus colegas británicas, sino que va más allá. La presidenta, Mª Jesús Dominguez ha dicho que prefiere una madre feliz dando el biberón que una angustiada lactando.

Y para qué queremos más. Las redes están que arden con el debate que han suscitado las declaraciones.

A mí, que los temas de crianza ya me quedan un poco lejanos, me llama la atención que siempre termino leyendo los artículos que reflejan este tipo de debates. Supongo que será porque aunque ahora no recuerde todos los detalles también viví cierta presión y también tuve que enfrentarme en un momento dado al dilema de lactancia o biberón.

En este tema percibo posturas muy radicales y el respeto que reclaman las matronas me parece fundamental. Es el mejor punto de partida, sobre todo porque no se trata de decidir entre algo bueno y algo malo, sino entre algo bueno y algo mejor aún.

Por si mi experiencia sirve de ayuda a padres más jóvenes que se enfrentan por primera vez a situaciones que yo ya he vivido por triplicado, comparto cuáles son las premisas que me han ayudado a llegar a mis propias conclusiones, no solo respecto a este tema, sino también respecto a otros relacionados con la educación de mis hijos:

1º. No siempre es fácil tener claro qué es objetivamente lo mejor, pero en este caso no hay lugar a discusión. La lactancia es lo mejor para el bebé y para la madre.

2º. Como madre me gusta saber qué es lo mejor para mis hijos, pero me gusta ser honesta conmigo misma cuando no soy capaz de alcanzar el ideal. Las circunstancias de cada familia y cada persona hacen que a veces lo mejor sea enemigo de lo bueno.

No todas las mujeres se sienten cómodas con la lactancia; puede haber muchas dificultades y si tienes más hijos no siempre es fácil hacerlo compatible con las idas y venidas al colegio, médicos o extraescolares. Así que máximo respeto, porque no es lo mismo pensar en abstracto que aterrizar una propuesta que puede ser fantástica, en el día a día de una familia.

En este sentido, me parece muy saludable intentar hacer el análisis de por qué logramos llegar al listón que nos hemos marcado -para saber cuál es la clave del éxito-. O por el contrario de ver qué nos ha impedido hacer lo que deseábamos: limitaciones físicas, familiares, laborales… Esta reflexión puede ayudarnos a entender mejor los recursos con los que contamos y también los lastres.

3º. Como no me gusta que me digan lo que tengo que hacer en todo lo que tiene que ver con la educación de mis hijos, intento no hacerlo yo tampoco. Sin embargo, lo mejor para que los juicios de la gente que tenemos cerca no nos generen más estrés del que de por sí gira en torno a la maternidad, lo mejor que podemos hacer es estar seguros de lo que queremos y comportarnos como adultos, en el sentido de intentar que no nos afecten más de la cuenta los comentarios de otras personas. Esto en definitiva es un signo de madurez.

4º. En esta andadura siempre me ha gustado rodearme de gente que pueda transmitirme aliento en esta emocionante y compleja tarea que es la maternidad. Sin entrar a valorar las intenciones de determinados comentarios o gestos, lo cierto es que algunos, lejos de ayudar son como piedrecitas en el camino, que terminan provocando pequeñas heridas. Y por eso, atendiendo a una de las frases favoritas de mi marido, «más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo», intento alejarme de lo que ahora se llama «gente tóxica» para defender mi espacio buscando compañeros de viaje en los que pueda apoyarme, aunque no pensemos igual.

Me encanta la clave en la que nos ponen las matronas. Al respeto que ellas reclaman, en todos estos temas relacionados con la crianza y la educación de los hijos yo siempre reivindico libertad para que los padres -sin presiones- puedan decidir qué hacer y condiciones que favorezcan que esta libertad de la que hablo sea real.

Me pregunto qué pensarán las madres de países de otras latitudes al conocer estas discusiones. No puedo evitar sentir un poco de vergüenza. El hecho de perseguir lo mejor para nuestros hijos no puede hacernos olvidar que nos movemos en unos márgenes muy buenos de alimentación, atención y en general de estilo de vida. ¿Por qué no nos relajamos un poco e intentamos ser cada uno un poco más coherentes y dejamos de dar tantas lecciones? Qué afición tenemos a juzgar… @amparolatre

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Top 10 Amparo Latre Gorbe
  1. Más leido
    |
    Más popular
Ver más