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La baja por maternidad

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Que si los chicos son más fuertes que las chicas, que por qué corren más, diferentes tipos de fortalezas, que si hay más jefes hombres que mujeres, que si a mí no me importa no ser yo la que tome las decisiones en mi trabajo, que si en casa es donde mando. De todas estas cosas hablo con mi hija continuamente.

Muy observadora y muy sensible a las injusticias, se da cuenta de que lo que ve a su alrededor en relación con el papel de la mujer no le convence del todo y para más «inri» es muy consciente de que pertenece a un bando que a ella le parece «perdedor»: el de las mujeres. Yo intento continuamente llenar de matices su análisis para que descubra que la realidad es todavía mucho más compleja de lo que a ella le parece, a la vez que le hago ver lo feliz que me siento con la vida que tengo. A ver si consigo de una vez por todas que se quite esa idea de perdedora que se le ha metido en la cabeza. Ella y yo tenemos mucho trabajito por delante.

maternidade

Nuestras conversaciones me han venido a la cabeza cuando una amiga me ha contado indignada cómo algunas madres del colegio (conste en acta que no es el de mis hijos) han protestado al saber que la maestra de sus hijos estaba embarazada (eso significa que los niños tendrán que cambiar de maestra a mitad de curso). Madres que han estado embarazadas y que -en el caso de las que trabajan fuera de casa- también habrán disfrutado de su baja por maternidad. La verdad es que la protesta me parece alucinante. Exigimos a los empresarios y a la administración más sensibilidad con este tema, más flexibilidad en los horarios y más facilidades y luego somo nosotras las que atacamos a la yugular a otras mujeres. Esta claro que somos nuestras peores enemigas. Es algo que deberíamos hacernos mirar ¿no os parece?

Mi compañero Sergio Barbosa, cuyo blog os recomiendo, escribía hoy sobre la mala educación y la falta de delicadeza que había tenido que soportar su mujer embaraza al hacer los trámites de su baja maternal. Unos comentarios y unos gestos, que como él explica, su los hubiese tenido un hombre, habría faltado tiempo para acusarle de machismo:

«Pero el drama para las mujeres no es la incomprensión de los varones. La verdadera condena para la mujer trabajadora está en un sistema perverso que no sólo no protege ni fomenta la maternidad, sino que le pone trabas de todo tipo. Y en un feminismo que se empeña en fusionarse con el izquierdismo libertario y en ver machismo en el género neutro de las palabras, en lugar de defender lo verdaderamente importante».

Nos queda mucho por hacer, a todos. A los hombres y a las mujeres, en el trabajo, en casa con nuestros hijos y también poniendo sentido común ante comentarios improcedentes en la puerta del colegio. La protección de la maternidad y la defensa de la familia es cosa de todos. De ello depende el futuro de la sociedad. @amparolatre

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