No pidieron que la Iglesia cambie su mensaje, pidieron que éste se les explique bien, porque quieren hacerlo suyo y llevarlo a la práctica.
Pidieron también que, a ser posible, sea gente joven la que les hable -por utilizar el mismo ejemplo que ellos pusieron- de la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II.
No es un tema fácil de abordar con chicos y chicas de hoy y como ellos mismos explicaban, no es lo mismo hablarlo con un sacerdote o una religiosa más o menos mayor, que con alguien con quien se llevan pocos años.
El reto no es pequeño, pero verles expresarse sin filtros, sin complejos y sobre todo sin los prejuicios que muchas veces tenemos los adultos, es cuanto menos alentador.
Repito. No han pedido que la misión fuera más sencilla o que la Iglesia cambie para decirles que ahora es recomendable lo que hasta hace unos días no lo era. No. Lo que quieren es formación y protagonismo porque tienen mucho que decir. Piden referentes que les indiquen cuál es el camino y a la vez están deseando dar un testimonio potente y valiente de fe.
Fue un gusto escucharles. Solo siento que no sean más los que hayan podido ver de cerca a Cristina Cons y a Javier Medina, dos «chicos de parroquia», de Santiago de Compostela y Valencia que han representado a la Conferencia Episcopal Española en el Pre-Sínodo que la semana pasada reunió en Roma a 300 jóvenes de todo el mundo.
Mientras los escuchaba no podía dejar de pensar en «mi adolescente favorito». Ojalá también él encuentren su lugar en el seno de la Iglesia. Ojalá conozca a muchas personas que sepan transmitirle la alegría de la fe y la confianza en la Iglesia. Su padre y yo llevamos años haciéndolo, pero necesitamos que también lo hagan otros sin que simplifiquen o edulcoren el mensaje. A la vista está que las nuevas generaciones no tienen miedo a los grandes retos y que, igual que nos sucedió a nosotros a su edad, están deseosos de saber aquello que es bueno para el hombre. Gracias Cristina y Javier, por vuestro testimonio. @amparolatre