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Humanización de la salud

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Hoy ha llegado a mis manos el Informe Umamanita, una encuesta sobre la calidad de la atención sanitaria en casos de muerte intrauterina.

Se trata del mayor estudio realizado sobre muerte perinatal y muestra importantes carencias del sistema sanitario.

De lo que hablamos en definitiva es de cómo se atiende a todas las mujeres -y a sus parejas- que sufren un aborto espontaneo.

Hablamos de duelo, del dolor por la pérdida de un hijo, de cómo comunicar una mala noticia de este tipo; de cómo acompañar en una situación complicada.

Hablamos de  la humanización de la salud, que en este caso se traduce en cosas concretas como el tipo de información que se da, si se permite o no a los padres despedirse del bebé, si se pone anestesia o se seda a la mujer o de qué capacidad de decisión tienen los padres sobre determinadas intervenciones que hay que hacer en una circunstancia así.

Una larga lista de detalles que sirven para superar el trance o para agrandar una herida que tardará tiempo en cicatrizar.

En el año 2016 en España murieron cada día 6 bebés durante el período perinatal. Sin embargo, el desarrollo de la atención sanitaria a la muerte y duelo perinatal es bastante nuevo en nuestro país y son pocas las comunidades autónomas que han desarrollado protocolos de actuación. En este escenario se ha realizado este informe que da datos como que en un 60% de los casos el personal sanitario no permitió entrar a la pareja o a otro acompañante durante el parto; sin que hubiera una razón médica aparente para ello.

Actos como ver, velar y coger al bebé en brazos son muy valorados por los padres que han sufrido un aborto espontáneo. El 98% de las mujeres encuestadas consideran que fue una buena decisión ver al bebé, mientras que el 57% de las madres  que no lo vieron se arrepienten de la decisión.

El informe ha visto la luz con ocasión del Día Mundial de la Muerte Gestacional o Perinatal y señala que España está muy atrasada en la implementación de buenas prácticas, en comparación con otros países.

Siempre es injusto generalizar, pero ¿hay alguien que no piensa que la salud no podría ser más humana?

Solo tengo palabras de agradecimiento para los profesionales que me han atendido en mis embarazos y partos. Fantásticos. Pero también tengo grabada -no se me olvida- la escena en la que en urgencias, una médico demasiado joven para una situación de este tipo, me dijo mientras me hacía una ecografía -ya fría de por sí- que no había latido, en el primer tramo de mi tercer embarazo.

Bienvenido sea este informe si sirve para que prestemos atención a una experiencia dolorosísima que merece la máxima calidez. @amparolatre

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