Aleteia

Hasta el infinito y más aún

© nandinha_sales1
Comparte
¿Son los dieces en Física incompatibles con algo? Dicho así todo parece indicar que estoy haciendo una pregunta trampa. Solo en parte; me explico.

¿Por qué deberíamos intentar convencer a alguien con excelentes resultados en asignaturas de ciencias de que no estudie Periodismo o lo deje todo para dedicarse en cuerpo y alma a la carrera musical?

¿Deberíamos?

¿Va a aportar más a la sociedad de este modo? ¿Desarrollará sus talentos mejor en una carrera de ciencias que en una de letras? ¿Va a ser más feliz?

Para mí las preguntas clave son ¿qué te gusta hacer en la vida? y sobre todo ¿a qué te sientes llamado?

 

estudiando la Biblia
© nandinha_sales1

En los próximos días miles de jóvenes de todo el mundo tienen que decantarse por una u otra carrera universitaria y no todos lo tienen claro. Un momento emocionante porque se acaba una etapa a la vez que se abren mil puertas; porque sientes vértigo y a la vez ganas de comerte el mundo y porque por primera vez en su vida, los protagonistas sienten que llevan las riendas de su propia historia.

Esta mañana me contaba una madre amiga que su hija ya lo tiene claro. A partir de ahora se dedicará en cuerpo y alma al apasionante mundo de la comunicación audiovisual, una decisión que algunos entienden como un «desperdicio» de talento, dado que la chica tiene un expediente brillante y ha sacado notazas en un bachillerato de ciencias.

Lo primero que me ha venido a la mente es que en mi gremio, también necesitamos personas de diez, sean de ciencias o de letras. Pero sobre todo, que el mundo necesita personas vocacionadas, hombres y mujeres apasionadas que desarrollen todo su potencial en aquella profesión que hayan escogido.

¿Cuántas vocaciones se han truncado con un mal consejo?

¿Cuánto talento no ha llegado a ver jamás la luz porque había que seguir con una tradición familiar o escoger una carrera que tuviera más salidas profesionales?

Dejemos a nuestros jóvenes ser lo que ellos quieran ser. Si siguen los dictados de su corazón superarán todas las dificultades. Estemos ahí para alentar, nunca para reprochar y siempre para acoger en el caso de que haya una caída. En lugar de darles respuestas ayudémosles a que se hagan las grandes preguntas, sin miedo y apuntando siempre al infinito. @amparolatre

 

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.